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De los mitos de la web 2.0 a la dictadura de los concentradores sociales

Merece la pena leer “The web we lost” de un histórico del sector como es Anil Dash. Su contraposición entre lo que se atisbaba que iba a ser la red cuando se empezó a hablar de “Web 2.0″ (término por fortuna jubilado, a pesar de los pesados que quieren vender su libro sobre la “3.0″) y la realidad en la que nos encontramos, en la que grandes concentradores de “lo social” ejercer una suerte de dictadura gracias a su efecto red y el valor de la centralización.

Detrás del cuadro que pinta Dash – que creo que atina bastante al pintarlo – tenemos el principal motivo por el que discutimos de configuración de la privacidad en Facebook, interoperabilidad, control de la API por parte de Twitter… estos grandes concentradores todavía no tienen del todo claro qué datos son los que les van a hacer ganar dinero, y mientras eso sea así su tendencia es a protegerlos y guardarlos como ventaja competitiva. A eso sumaría que lo que el glosa como “lo 2.0″ es también una visión mítica y algo tecnoutópica, con lugares algo facilones como que Adsense “pervirtió” a los “enlaces” o que RSS permitía el “descubrimiento fácil”.

Por último, tragicómico que el sistema de comentarios de Dash sea el de Facebook, si hay algo que pueda servir de contrapeso al poder de los concentradores sociales es la creación de valor fuera de ellos.

SocialCast comprado por VMWare: herramientas “sociales” dentro de la empresa

VMWare sigue de compras, si hace poco hablábamos de la adquisición de Mozy, hoy toca hacerlo sobre la de SocialCast, un servicio similar a Yammer. Supone, sobre todo, un espaldarazo de uno de los grandes en software para empresas a las apuestas por introducir herramientas sociales dentro de las compañías como una mejor forma de compartir conocimiento y de comunicarse. Como comentamos al hilo de la compra de Radian 6 por Salesforce, lo social en el entorno corporativo empieza a ser una asignatura importante para todos los que desarrollan soluciones para el ámbito empresarial.

Más información en el blog de VMWare y en el del fundador de SocialCast

Las opiniones en TripAdvisor para valorar la gestión del hotel

El 20% del sueldo de los directores de hotel en Sol Meliá será variable y dependerá de las opiniones de usuario en Trip Advisor, con el objetivo de estar entre los tres primeros de su área en los rankings. Los detalles los dan en Expansión, en donde recogen declaraciones de Gabriel Escarrer Jaume, consejero delegado de Sol Meliá, que afirma “Este tipo de páginas en Internet ofrece un criterio objetivo de retribución y sitúa al cliente como el rey y el juez de nuestro sector”.

Un movimiento realmente interesante por dos motivos. Uno es que, después de muchos años maldiciendo las opiniones de usuarios en la red, un referente del sector hotelero las reconoce como el mejor método para medir la satisfacción de sus clientes; el otro es que en viajes ya no se habla sólo de internet como canal de venta, sino como el sitio donde se toman las decisiones de compra. Aunque servidor cree que hubiese sido más certero medir opiniones en más sitios por aquello de que se introduce un importante sesgo en la medida (el perfil de usuario de Trip Advisor es un usuario con mucho viaje, dejando fuera a los ocasionales que pueden dejar sus opiniones en otros canales), es razonable que se hayan centrado en un sitio con la información bien estructurada y con mecanismos para intentar detectar opiniones y votos fraudulentos (acaban de dar el mejor incentivo a los gerentes para intentar trampear el sistema). Una gran victoria también para Trip Advisor.

Los blogs en la era del Social Media

Noviembre es el mes en que suelo dar más formación, una de mis vocaciones insatisfechas a la que intento dar salida colaborando en algunos cursos. Esta presentación corresponde al módulo que imparto en el curso de comunidades virtuales del Instituto de Empresa y versa sobre moderación y gestión de contenidos en comunidades propias, con mucho énfasis en el mundo de los blogs. Al final la clase casi siempre se convierte en una búsqueda de encaje de la blogosfera en el que podríamos llamar “ecosistema del social media” en estos tiempos en los que la identificación del fenómeno antes conocido como “Web 2.0″ son las redes sociales y Twitter.

¿Qué ha pasado con el fenómeno blog?

Universal McCann cifraba en más de cuatro millones el número de bitácoras en España; Nielsen apunta a unos 200000 blogs “vivos” en 2010. Por muy diferentes que hayan sido las metodologías de ambos estudios, creo que reflejan bien lo que ha sido una transición que analizamos en “Los blogs en la era de las redes sociales“: lo personal se ha desplazado a entornos optimizados para ello (Tuenti, Facebook), pero también lo ha hecho el “share”, ese “mira esto” que es tan habitual de Twitter, Tumblr o las mismas redes. Esto no quiere decir que los blogs tengan menos audiencia – más bien es al contrario – pero sí que no son la opción primera para la mayoría de usuarios a la hora de tener su presencia online.

El contexto en los sitios sociales

Una de las razones por las que creo que muchas estrategias en social media merecen ser pensadas dos veces es lo poco en cuenta que tienen el contexto en que se encuentra el usuario. Está muy relacionado con como se establecen las conexiones sociales en cada servicio: Tuenti y Facebook favorecen el somos amigos; Twitter el “cuentas cosas interesantes, eres un buen filtro”; en blogs el seguimiento se hace más por “eres una autoridad en este tema” con el blogger y se conecta con otros usuarios por el “compartimos interés por una temática”.

Esto nos lleva a un escenario en el que lo que funciona en redes sociales son acciones divertidas, porque el usuario está en un contexto de ocio con sus amigos y no está abierto a mensajes de otro tipo. Los blogs tienen menos tiempo del usuario y tienen uno por uno mucha menos cobertura, pero en ellos se toman más decisiones de compra y hay más posibilidades de encontrar a los influenciadores de sus temáticas. Al final, dentro del ecosistema del social media, blogs y redes sociales son complementarios

En tu casa o en la mía

¿La marca debe tener su propio sitio, blog, comunidad o realizar acciones “donde está la gente”? Parece un debate superado en favor de la segunda opción, pero es algo que no tengo tan claro. Tuenti, Facebook, Twitter ya tienen los usuarios, pero eso no significa que no haya escasez de atención en ellos, de hecho Facebook tiene muchos ingresos de marcas que anuncian sus páginas… de Facebook y que no consiguen crecer como quieren. A eso hay que sumar dos variables: el contexto de estos sitios no los hace adecuados para cualquier tipo de mensaje y estaremos limitados por lo que permitan y los cambios futuros. Para complicar un poco más el asunto, cada vez más sitios intentar ofrecer “acciones sociales con su comunidad” en la ofertas de posibilidades comerciales.

En contraposición intentar crear una experiencia social “fuera” de ellos se antoja muy complicado por la dificultad de captar tráfico y, sobre todo, participación. La ventaja es que los datos son tuyos y la experiencia no está limitada a priori. No creo que haya solución óptima para todos los casos, además de que son aproximaciones que se pueden complementar: si hay una experiencia fuera existe la posibilidad de integrar allí Facebook y Twitter, desde esos canales se puede aprovechar para introducir los contenidos y acciones externas.

El valor que aporta la marca en social media

Al final la marca que quiera captar cierta atención de los usuarios de cualquier sitio deberá aportar un valor. Esto puede traducirse en algo tangible (concursos, descuentos), o no tanto (diversión, formación, exclusivas) y dentro de esa estrategia una de las variables a tener en cuenta son los contenidos. La marca que siempre habla de si misma tendrá como seguidores a quienes ya son sus fans, el captar posibles nuevos clientes precisa de utilizar otras estrategias de aportación de valor previa.

Y una vez que se tiene una relación – el usuario es fan de la página en Facebook o Tuenti, le sigue en Twitter o lee su blog – ¿qué hace con él? Dar los buenos días cada jornada está bien, hablar de las novedades también, pero lo primero cansa y muy pocas marcas tienen cosas interesantes que decir tan a menudo. Al final, las marcas que tienen una estrategia de contenidos, ya sea en un blog o en otro formato, tienen que orientarlos a aportar valor en otros canales. La relación además debe ser recíproca, si en los contenidos se capta la atención de un usuario, se le deben ofrecer otros canales para mantener el contacto.

Enterradores de blogs

No creo por tanto en los enterradores de blogs, sí creo que tenderán a intentar construir comunidades a modo de “redes sociales verticales”. Es algo que están empujando desde WordPress con BuddyPress y otros (como nosotros en Weblogssl) y posiblemente la palabra “blog” se quede pequeña para algunos. Pero la base fundamental de que, más allá de conversar y compartir fotos y enlaces, querremos que nos cuenten cosas no va a cambiar, y ahí habrá una parte del valor que las marcas seguirán intentando captar. Ya sea mediante publicidad en viejos y nuevos medios, ya sea mediante una aproximación más “social media”.

Las estrategias de Andalucía y Castilla La Mancha en turismo en internet

Interesante contrastar las estrategias de Andalucía y Castilla la Mancha para el fomento del sector turístico. La primera – mi tierra – desarrolla proyecto, para ser “la mayor red social y de negocio turístico de España”, aglutinando toda la oferta del sector como cuentan en Hosteltur. Castilla La Mancha, por su parte, ha decidido liberar su contenido turístico por medio de una API para que pueda ser utilizado por otras webs, tal como contaba Loogic.

No son estrategias excluyentes, pero sí creo que ilustran bien el debate del rol de las administraciones públicas en la red. En Andalucía se intenta resolver un “no problema”, ya existen excelentes webs para comercializar hoteles y restaurantes, ya hay muy buenos sitios sociales alrededor del turismo y la administración nunca ha sido buena haciendo ni una cosa ni otra. Puede que este proyecto sea la excepción, pero aún así entiendo que Castilla la Mancha es quien tiene una aproximación más razonable: facilitar a quien sabe hacer webs de turismo toda la información para que puedan darles visibilidad y no competir con ellas a base del presupuesto público.

Relacionado: El rol de las administraciones públicas en la red según el gobierno británico

Six Apart, Bloglines, Technorati… el final de una era

Six ApartSix Apart, la empresa responsable de Typepad y del legendario Movable Type, estaría a un paso de convertirse en propiedad de la red de publicidad Video Egg, según publica TechCrunch. Si a eso sumamos el declive sufrido en los últimos años por Technorati y la reciente muerte de Bloglines, creo que tenemos los elementos suficientes para declarar el fin de una era, que no es otra que la de los primeros grandes referentes de la “web 2.0″, ligados todos ellos al fenómeno blog.

Hace poco Víctor Ruiz disertaba sobre el ciclo de la vida de los servicios “sociales” y de cómo Six Apart dio años de ventaja a WordPress hasta que hizo Movable Type libre bajo GPL. Con Technorati y Bloglines se podría hacer un análisis similar, líderes de mercados pujantes y con mucho recorrido (la agregación y la búsqueda en tiempo real), llamados a competir en la liga de los grandes (Google, Yahoo, Microsoft en aquél momento) y niñas bonitas de quienes hablábamos de tecnología, ahora desaparecen o siguen deambulando buscando un hueco. Juntos dibujan el fin de una era en la que el fenómeno blog anticipó muchos de los servicios que han venido después y que ejemplifica el endemoniado ritmo de innovación que exige este sector de la web.

Karmacracy y la dificultad de los incentivos en forma de rankings e insginias

Ranking de Karmacracy

Durante unos días he estado probando Karmacracy, un acortador de URLs desarrollado en España y que viene a proponer un par de cosas interesantes a este tipo de servicios. Una es la opción de descubrir a “tu círculo”, otros usuarios del servicio que comparten las mismas páginas y a los que puede interesar seguir; la otra es el “premiar” a los usuario con insignias en función de los enlaces compartidos y su éxito a lo FourSquare y con la aparición en un ranking que refleja la popularidad medida en clicks hechos en los enlaces compartidos.

Al margen de la opinión que nos merezca a cada uno esto de hacer rankings (y ya de paso, los acortadores), el caso de Karmacracy va a ser uno de los ejemplos de adopción de insignias y de intento de incentivar al usuario con este tipo de mecanismos popularizados por Foursquare. A fin de cuentas se trata de convertir la funcionalidad en un juego, algo que parece va a ser una tendencia para intentar diferenciar a cada servicio de la competencia.

Ya presentes desde hace años en los foros, el problema para servicios tipo Karmacracy es que Foursquare sí que logra incentivar a todos los usuarios, cada uno puede ser “major” de algún sitio y jugar contra un pequeño grupo. En la aproximación global de este acortador de URLs, las posibilidades de un usuario nuevo de conseguir aparecer en una posición destacada del ranking son muy pocas, convirtiéndose entonces en un incentivo negativo (como sé que no puedo salir nunca porque tengo pocos seguidores ¿para qué utilizarlo?) y la parte de insignias tiene un recorrido limitado: es el mismo juego siempre y contra uno mismo. Ahora mismo con un par de servicios que utilicen insignias no parece que vaya a aburrir, cuando sean decenas los que lo incluyan, será otro cantar (y vamos camino de eso). En todo caso, algunos elementos muy positivos son su buena integración en sitios de terceros, la disponibilidad de un API para utilizarlo con dominio propio y la integración con TweetDeck.

Están en beta a la que se puede pedir acceso en karmacracy.com/beta

Relacionado: FourSquare y el difícil camino hacia el usuario normal

Ya no quedan “super consumidores” de información, apuntes ante la muerte de Bloglines

Bloglines

Hace algunos años, lo más sexy del sector internet no era social (al menos no en el sentido con que se utiliza este término ahora) ni en tiempo real, eran los buscadores de blogs y los lectores de RSS. Y todos, o casi todos, barruntábamos sobre qué potencial podían tener estos últimos y como eran el camino hacia el nuevo tipo de usuario online: se multiplicaba la creación de contenidos, los blogs estaban en su punto álgido y los lectores de RSS venían a encajar perfectamente en este universo permitiendo a cada usuario configurarse su dieta informativa. Cuando hace un par de días Ask anunció que cerraba bloglines no pude evitar recordar como hace apenas cinco años se trataba del “no va más de la web 2.0″.

El camino hacia la irrelevancia de los lectores de RSS

En estos cinco años Bloglines no sólo ha visto como ha aparecido un competidor más completo, Google Reader, sino que no ha sido capaz de encontrar un modelo de negocio válido que no acabase siendo “añado publicidad a los contenidos de otros”, una línea roja para este tipo de servicios. Pero, sobre todo, ha ocurrido que lo que en 2004 y 2005 parecía la revolución que iba a cambiar el mundo no ha sido tal o, al menos, ha acabado por derroteros muy diferentes de los que favorecían el modelo del lector RSS. Por aquél entonces la presencia en la red era sinónimo de blog, un ecosistema distribuido muy enfocado a crear publicaciones y a consumir información y contenidos.

¿Qué ha pasado desde entonces? Aparecieron servicios con un enfoque hacia lo personal buscando lo relevante para cada usuario. Con ellos llegó una mayor centralización de la presencia online: no conversamos cada uno desde su casa, quedamos para vernos en un centro comercial. La gente empezó a seguir publicaciones en Twitter y Facebook y con ello la necesidad de un tercero que resuelva la complejidad de la distribución de fuentes ya no existe.

Las publicaciones ganan algunas cosas, pierden otras

Curiosamente en entornos como Twitter y Facebook se acepta lo que en un lector de RSS era muy criticado: dar sólo el titular más un párrafo y tener que completar la lectura la web produciendo páginas vistas. Además para las publicaciones tienen otra ventaja sobre el modelo de Bloglines, mecanismos para compartir lo que están leyendo que ayudan a dar visibilidad a la publicación (“retuits”, “me gusta”) y más control de la marca en estos entorno (Reader sí que añadió algo en esta línea con sus compartidos). En definitiva, más tráfico hacia la versión web – más fácil de rentabilizar – que hacia la versión RSS.

Claro que yo no haría una lectura tan positiva, el cierre de Bloglines y la caída de tráfico de Reader (PaidContent) también son el síntoma de que el perfil de “super consumidor de información” también está en vías de extinción. Me refiero aquél que sigue a decenas – cuando no centenas – de publicaciones y quiere leerlo todo de ellas, para el que el lector de RSS es una herramienta impagable. La transición a modelos como el de Twitter lleva aparejada la mezcla de las publicaciones con un montón comunicaciones diferentes lo que supone dos efectos: menos propensión a “suscribirse a una publicación” y mucha más a “qué me cuentan mis contactos” y, aún suscribiéndose, muchos menos impactos por el efecto de “veo sólo lo que me ponen en portada cuando me conecto y no todo lo publicado”.

El RSS en el backoffice

Como bien señala César en otro blog más, el RSS goza de mucho mejor salud que sus lectores. En una era en la que ofrecer APIs para que las aplicaciones hablen entre sí se ha convertido en obligatorio para casi cada servicio, el RSS se ha convertido en el estándar para que las publicaciones permitan que sus servicios se integren en webs de terceros.

En definitiva…

Seguiremos existiendo los “super consumidores” de información, espero que con una proporción suficiente como para que se mantengan servicios como Google Reader. La transición menos traumática para nosotros sería hacia listas de Twitter y una aplicación para acceder a él que haga amable su lectura. En cualquier caso, la muerte de Bloglines también es una aviso para cualquier empresa del sector internet que construya servicios para el usuario final. En cinco años se pasa del todo a la nada si no eres capaz de detectar los cambios de patrones de uso por parte de los usuarios, cambiar el foco de tu servicio y ejecutar todo esto de forma brillante.

Actualización: Desde Google Reader niegan la información de PaidContent sobre su decrecimiento, post en su blog.

Office Web Apps sobre Skydrive ya está aquí, y no tiene mala pinta

Office Live

Las dudas de Microsoft sobre qué modelo debían adoptar para su Office en internet parecen haberse disipado y la visión de que sólo se editen los documentos con un “super software” local, relegada por una aproximación mucho más completa. En Office.live.com se puede probar la versión de Office online, que delega el almacenaje de los ficheros en Skydrive (que da gratis nada menos que 25 gigas de espacio) y subir ficheros de Word, PowerPoint, Excel o OneNote.

Se pueden crear desde cero, editar en el navegador (y no sólo Explorer, servidor lo ha probado con Chrome) y editar de forma simultánea por más de un usuario. Llevo jugando con el invento una horas y la verdad es que tiene muy buena pinta, más allá de que sólo soporta el estándar Open XML y todavía no le he metido “caña de verdad” con hojas de cálculo pesadas, de esas con las que Google Docs se “engancha” tan a menudo”.

Queda pendiente la integración con Office 2010 para entender como plantean la experiencia y, sobre todo, como se posicionan a la hora de proteger el negocio de la entrada en la empresa de soluciones como Google Docs, que juegan fuerte la baza de un coste mucho menor por puesto de trabajo.

El valor de la centralización frente al mito de la red social distribuida

Api social Google

Si nos paramos a analizar el poder de grandes centralizadores de datos y, más concretamente, de los servicios de redes sociales tipo Facebook o Tuenti encontramos un montón de aspectos por los que deberíamos preocuparnos: son capaces de ejercer la censura decidiendo qué enlaces podemos compartir y cuáles no, pueden cambiar las reglas de privacidad o hacerlas tan confusas que perdamos el control de la misma, van a explotar publicitariamente los datos personales que dejemos allí, son un central nuclear de la privacidad con el peligro que ello conlleva, acumulan cada vez más poder con estándares y APIs que controlan… y además como sucede con Facebook y Open Graph, su plan es el asalto del resto de la web toda vez que se han cerciorado que no pueden convertir su sitio cerrado en el único sitio.

Todo esto no ha pasado sin reacción de analistas, tecnólogos y el resto de compañías que advierten del peligro de dependencia de estos núcleos centrales frente a la naturaleza distribuida de internet, que es la que ha permitido la explosión de libertad y, también, de negocio para muchas empresas que no dependen de otras para operar. ¿Cómo conciliar el éxito entonces de los servicios de redes sociales con evitar a estos entes centralizados? La solución, apuntan muchos, es construir redes sociales distribuidas, cuyo último exponente es un proyecto que ha recibo mucha atención, Diaspora, gracias a la corriente “anti Facebook” que se ha instalado en gran parte de los analistas.

Claro que muchos de estos críticos tienden a confundir sus preocupaciones con las de los 400 millones de usuarios de Facebook. Que éste sea centralizado o distribuido les trae sencillamente sin cuidado, de hecho es algo que el 99.999% no se ha planteado en la vida. Lo que sí entienden rápido la mayoría de los usuarios son los beneficios de la centralización: voy a Facebook (o Twitter o Tuenti) y tengo en un sólo lugar a todos mis contactos y su actividad. Es más, en ese único punto puedo buscar a la gente que me interesa y sólo uno es el responsable de que todo funcione bien, de almacenar los datos y de aplicar las reglas de privacidad. Por supuesto, también se empiezan a percibir “el lado oscuro”, cuando cambian las condiciones de privacidad o cuando la plataforma fuerza cambios para su política comercial, muchos empiezan a entender que no es “su espacio personal” sino “lo que Facebook me deja que haga con sus reglas y su política” y que, al fin y al cabo, estamos dando un montón de datos personales a una multinacional y ahí siempre ahí una brecha de confianza, como también sucede con Google.

¿Puede una red social distribuida conseguir los beneficios de un sitio centralizado sin cargar con los problemas que acarrea? De momento sabemos que no se ha conseguido (con intentos como Opera Unite), que hasta ahora se trata de una “visión mítica” más que de una realidad. De hecho, la blogosfera se puede asimilar a una red social distribuida con nodos conectados mediante enlaces y lecturas y sin órgano centralizado. ¿Por qué hay millones de usuarios de servicios de redes sociales como Facebook y Tuenti y el número de blogs se ha quedado en un par de cientos de miles? Porque los centralizados aportan un valor de facilidad de uso, concentración de los usuarios y simplificación de la experiencia frente al “créate un blog y empieza a construir relaciones”. Para lo personal (compartir fotos, comentarios, quedar con unos amigos, ocio con juegos) resultan mucho más adecuadas que crear un blog, con el que además no puedes gestionar la privacidad, todo es abierto. Los blogs siguen teniendo su sitio en la era de las redes sociales, pero definitivamente no es el de “los usuarios masivos creando bitácoras”.

En todo caso, nuevos protocolos han nacido desde el nacimiento de los blogs, capaces de complementar a RSS como vehículo de transmisión de datos. Aún así, creo que el posible éxito de servicios de redes sociales distribuidos dependerá más de lo mal que lo hagan Facebook y compañía que del interés que haya entre los expertos de una web más descentralizada. De hecho, actores con mucha mejor prensa como Twitter son también centralizados, por lo que una versión más purista del tema requeriría no abandonar / atacar a Facebook sino también a Twitter, que parece de momento tener veda por su apariencia de ser menos centralizado, cuando también lo es.

Algunas lecturas extra para quien quiera seguir con el tema en RWW, Dreig, NIA, Chris Messina y Jyri Engeström.