“Me molesta mucho que venga alguien y me diga que Internet es así. Internet es como yo quiero que sea”

Kindle PaperWhite 2013

Un breve rápido desde el congreso ebook, habla Luis Magrinyà, director de la colección de clásico Alba Editorial:

“No estoy dispuesto a que Internet me dicte el mensaje. Internet es mentira, no es nada, es lo que queramos que sea. Los libros que están a mi cargo, y las contras, son las que salen en nuestros libros –señala Magrinyà-.Es verdad que en las librerías nos dicen que hay que hacerlo de otra manera, pero yo lucharía porque si queremos que nuestros lectores nos sigan y ganar nuevos, el papel del editor es tener una personalidad y que sea él quien diga las cosas. Me molesta mucho que venga alguien y me diga que Internet es así. Internet es como yo quiero que sea”

Lo de menos importante es lo de internet, es el “como yo quiero que sea”. No “como mis clientes quieren que sea”, sino muy bien explicado, “como yo quiero que sea”. Resume a la perfección por qué el libro electrónico va hacia un oligopolio de empresas de tecnología

No pagar cuando el libro cuesta apenas un euro

Al hilo de este mensaje de Juan Gómez Jurado sobre uno de sus libros y el hecho de que a pesar del precio y la ausencia de DRM siguiese habiendo gente que lo bajara gratis desde páginas desde descarga surgieron varios debates / intentos de explicación.

Desde que hay gente que teme meter la tarjeta todavía en el proceso de compra hasta el posible desconocimiento de que estuviese a ese precio, sin olvidar que es muy difícil saber cuánta gente lo descarga y luego, además, lo lee (hay mucho síndrome de bajar todo lo que se pueda “por si acaso”)

Yo añadiría como esbozaba Raúl que también hay un reto no logrado en el libro, que es el de que la experiencia de comprar sea mucho mejor que la de la conseguirlo desde páginas de descarga.

Cierto que Amazon y Kindle están muy bien hechos, pero la sensación para el usuario es que es una tienda sólo para usuarios de esa plataforma. Y el hecho de que no haya un “Spotify” o sitio reconocido con una gran experiencia para conseguir el contenido refuerza ese prejuicio de que “en el sitio de descargas sé que me funciona” (hábito) y es más fácil de facto.

En todo caso, hay un punto que creo que toca destacar. Cuando he visitado páginas de descargas y había libros de Juan Gómez Jurado, un patrón ineludible era la presencia de comentaristas defendiendo la compra frente a la descarga. En parte por la comunidad de seguidores que Jurado se ha granjeado, en parte por la cada vez más desarrollada cultura de orgullo del pago y recompensa al escritor.

Leer rápido, leer despacio

Para el artículo de mi compañero Juan Carlos González, “Ésta ha sido mi experiencia utilizando sistemas de lectura rápida” hemos realizado un vídeo sobre cómo funcionan estos sistemas.

Tengo muchas ganas de acostumbrarme y de que funcione, pero mi problema es que cuando estoy en lectura online me resulta más productiva la lectura “en diagonal” en la que doy saltos por el texto y cuando estoy leyendo un libro no me preocupa tanto la productividad. En todo caso, queda en pendientes.

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Papel para la literatura, digital para lo demás

Kindle paperwhite

Esta vez comparto un hilo del foro de Versvs, “¿De verdad el libro en papel va a aguantar indefinidamente frente al digital?” en el que se contraponen visiones de cómo será el futuro del libro de aquí a cinco años. Dos citas,

No quiero ningún libro en papel más. No me caben. No puedo subrayar y exportar lo subrayado (con los libros, siempre trabajo aunque no me lo proponga, hasta con la ficción). El libro de papel lo tengo que cargar siempre, con el libro digital voy sincronizado en cada dispositivo que uso y leo cuando me apetece donde me apetece. Con el libro digital leo según mi estado de ánimo, soy de los que siempre ha leído varios a la vez y no siempre está uno de Joyce, así que tengo siempre varios “abiertos” y me adapto al avión, al metro, al parque y al sofá.

Y su contrapunto,

Piensa en el público general, que lee libros por entretenimiento y no subraya ni anota nada.

En cualquier caso, mi opinión, ahora sí que la doy, es que el futuro no está en un ePub, mobi o similar, si no en la web, donde todo eso que decís se hace desde hace muchos años, donde los documentalistas llevan mucho más trabajando, y todo es mucho más fácil.

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Leer en los tiempos de las pantallas

Kindle PaperWhite 2013

Me ha interesado el intento de io9 de abordar el tema de la lectura en los tiempos del móvil, el tablet y el libro electrónico.

Entre los estudios que glosa nos podemos encontrar sorpresas – ej, los propietarios de Kindle compran hasta tres veces más libros que antes – y otros no tanto – se lee mucho en móvil en intervalos más pequeños – pero sobre todo me quedo con las preguntas que quedan abiertas. ¿cómo cambia la experiencia de lectura? ¿vamos a una más superficial con más interrupciones? ¿cómo cambiará – o no – el concepto de libro? ¿qué decidirá respecto a la literatura esta generación que viene – a priori – tan audiovisual?

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La nueva tentación del escritor: saber cómo y cuánto leen sus lectores

Roberto Bolaño, detectives salvajes

Ha causado cierto revuelo el buen artículo de NYT sobre los datos que capan los servicios de suscripción de lectura tipo Oyster.

Aunque hay una lectura inmediata sobre la privacidad, mi impresión es que es exagerada o al menos sobreactuada cuando esto lo llevan haciendo años los servicios de streaming de vídeo o de música: detectar y almacenar lo que consumen los usuarios para poder pagar a los propietarios de los derechos.

Donde sí creo que hay un tema novedoso es en la tentación para el escritor, la posibilidad de saber cómo han leído su obra: ¿en qué punto la abandonaron más lectores? ¿cuándo no podían dejar de leer y siguieron de golpe un fragmento más grande? ¿cuántos buscaron más libros suyos después de terminar? ¿en qué países, de qué edades, cómo se diferenciaron sus lecturas?

Esa puerta que abre el libro electrónico, al menos en los servicios por suscripción, es el punto que me parece más interesante desde el punto de vista del escritor: ¿busco la información sobre cómo se están leyendo mis obras y obtengo aprendizajes para optimizar próximos libros, o prefiero mantenerme al margen y evitar la tiranía del lector sobre mi proceso creativo?

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Y el mejor lector de libros electrónicos sigue siendo…

Kindle PaperWhite 2013

Kindle Paperwhite. Hoy publico el análisis en Xataka de la nueva versión 2013 y, a pesar de que no hay cambios de calado, sí que hay una mejora incremental que lo afianza como mejor lector de libros electrónicos.

Donde más he notado el cambio son en pequeños detalles de usabilidad que mejoran la experiencia de lectura: la posibilidad de saltar a otras partes del texto sin perder el punto de lectura o la mejor integración del diccionario son dos ejemplos. En el hardware, la pantalla sigue siendo magnífica (salva el pequeño problema de distribución no uniforme de la luz de la versión anterior) y, aunque Amazon habla de mejoras, me ha resultado complicado notar el aumento de fluidez puesto que el Kindle Paperwhite original ya carecía de “lags”.

El estrecho espacio para la competencia en el libro electrónico

La excelencia de Amazon con Kindle nos devuelve al debate de la competencia en el libro electrónico. Recientemente Casa del libro y El Corte Inglés firmaban una alianza para compartir plataforma Tagus de los primeros. Es un buen paso para enfocarse en ofrecer una buena experiencia, pero acaba 2013 y sigo manteniendo dos elementos clave en este debate: quien no haga “hierro” no va a liderar el libro electrónico (el diseño y desarrollo de dispositivos debería pasar a ser clave para ECI y Casa del Libro) y la categoría oscila entre monopolio y oligopolio, algo que esta alianza reafirma.

El Paperwhite está en Amazon a 129 euros la versión Wifi y es, creo que con bastante claridad, la mejor opción en calidad/precio del sector.

El debate del libro electrónico

Kindle Paperwhite

En Xataka hemos cerrado un especial sobre el libro electrónico en el que hemos querido combinar nuestro análisis y opinión con la visión de editores y escritores. Nos falta una última pieza – la de los lectores – que en parte ha quedado reflejada en los comentarios de cada artículo, pero que queremos acabar de redondear:

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“Los chicos de dieciocho años ya no leen”

Jorge Herralde Jowdown

Muy interesante la entrevista a Jorge Herralde, un hombre al que siempre estaré muy agradecido como editor de Bolaño (que inevitablemente revolotea en la conversación). Sobre libro de papel, digital, modelos de negocio, etc… hace varios apuntes que creo que reflejan a las claras la posición de los grandes viejos editores del siglo XX:

¿Electrónico o de papel? Es un planteamiento que para mí no existe: libro de papel. Como profesional estamos desde el primer día en Libranda. Todas las novedades de los últimos años salen simultáneamente en libro electrónico, también un buen número de reediciones, pero con resultados mediocres…

…como hipótesis personal sin ninguna base científica, pero sí con muchos ejemplos que me han comentado, es que una mayoría de los chicos de dieciocho años, que son los lectores naturales del libro de bolsillo, ya no leen, sino que se entretienen con sus cacharritos y así pasan las horas. Esto explicaría la caída mundial del libro de bolsillo. El libro de bolsillo que era fundamental para muchas editoriales, como Random House, ha dado un bajón estrepitoso. Esto es porque sus lectores naturales han desertado…

Amazon está destruyendo el tejido librero y editorial. En la Europa continental aún tenemos la fortuna de haber peleado por el precio fijo. Esto no lo pueden sortear, pero inventan cosas, como entregarlo gratis a las veinticuatro horas

Creo que el señor Herralde tiene en su discurso varias de las claves del futuro: el libro no compite en un mercado aislado, lo hace con otras muchas formas de ocio y disfrute de la cultura (que llegan en esos cacharritos, que en parte se utiliza para leer contenidos gratuitos online que roban tiempo de consumo al libro) y lo que se supone que protege al status quo de editoriales y librerías (el precio fijo) les impide competir en el nuevo escenario. Y esto, quizás, no tenga remedio.

Como comentamos cuando el desastre de Libranda, no cabe esperar la permanencia de los mismos procesos, los mismos actores, el mismo negocio y los mismos márgenes con bits que con átomos.

Sé que no lo va a leer, pero siempre estaré agradecido al señor Herralde por haber podido vivir lo que cuento en Los detectives salvajes en el Kindle

Fotografía: Alberto Gamazo