“Internet no forma todavía parte de la actividad económica del cine”

“Internet no forma todavía parte de la actividad económica del cine” afirmó anoche el Presidente de la academia española, Enrique González Macho, en una de las galas de premios más aburridas que uno ha visto en su vida. Es el contrapunto esperado al discurso del año pasado de Alex de la Iglesia. Tiene razón González Macho, estoy firmemente convencido de que los ingresos del cine español provenientes de comercialización en internet deben ser cercanos a cero, aunque es probable que haya un aspecto que ayude: si revisamos el listado de ganadores de los Goya y los buscamos en internet…

Tenemos que “No habrá paz para los malvados” – la gran vencedora, que estoy deseando ver – no está en Filmin, ni en Wuaki ni mucho menos en Youzee. “Eva” – otra que me interesa mucho – tampoco, con “La voz dormida” y “Blackthorn” sucede lo mismo. ¿La excepción? La Piel que habito está en alquiler, por tres euros en Filmin.

Claro que hay un tema de ventanas de explotación y de modelo en internet para alcanzar la rentabilidad, pero Macho y la mayoría gente del cine sigue una lógica perversa: se trata de que todo se adapte a como ellos quieren que funcionen las cosas. Las televisiones, el dinero público y ahora también internet, que tiene que ser regulado y adaptado al modelo que maximiza sus ingresos, en lugar del camino contrario.

Sólo espero que no desaprovechen la oportunidad de proyectos tan buenos como tenemos ahora en España alrededor del cine y las series como son Filmin, Youzee o Wuaki, que les permitan a éstos fórmulas razonables en forma y precio para competir. Lo contrario sería una película española que ya hemos visto mucha veces: llorar porque los piratas son malos y volver a pedir más dinero de otros (televisiones, presupuestos del estado) además de exigir más policía y menos libertades en la red.

Industria de internet contra la ley Sinde

La Red de Empresas de Internet (REI) y la Asociación Española de la Economía Digital (adigital) han recurrido el Real Decreto que regula el funcionamiento de la ley Sinde ante el Tribunal Supremo, como detallan en El Mundo. El movimiento tiene un paralelismo evidente con el enfrentamiento entre industria de internet y del cine en Estados Unidos a cuenta de SOPA y ambos reflejan que la batalla legislativa por el control de internet tiene como telón de fondo, como causa primera, una guerra por proteger a industrias establecidas a costa de derechos y juego limpio respecto a las nuevas.

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La segunda temporada de ‘Juego de Tronos’, un test perfecto de efectividad de la ley Sinde

La segunda temporada de ‘Juego de Tronos’ se estrenará el 1 de abril, siendo probablemente el contenido más deseado justo después de que entre en vigor la ley Sinde, algo que ocurrirá muy probablemente en Marzo.

El escenario más probable es que sea bastante más difícil descargarla gratis, pero no imposible para quien sea razonablemente experto y esté dispuesto a trabajar para conseguirlo, que es justo lo que busca la industria. Una sorpresa sería que por fin empezasen a resolver el problema de este tipo de productos – que no es otro que ser series globales que se comercializan en mercados locales – y como alternativa tengamos la opción de poder verlo muy cerca del estreno, con calidad, facilidad y subtítulos.

La última opción es que todo siga igual, que ya para el estreno de la segunda temporada de Juego de Tronos la gente haya encontrado vías fáciles de descarga y estemos igual que ahora. No lo veo lo más probable – la adopción de tecnologías nueva casi nunca es tan rápido – pero entonces entraríamos en un escenario no del todo inesperado: la industria y las gestoras de derechos de autor pidiendo una ley todavía más dura.

Jacinto Roca de Wuaki: “No competimos contra las páginas de descargas”

Jacinto Roca de Wuaki

Hoy todo apunta a que asistiremos a la aprobación del reglamento de la ley Sinde de la que ya hemos hablado mil veces. Creo que es el momento oportuno para compartir esta entrevista en la que colaboré con Xataka a Jacinto Roca, cofundador de Wuaki TV.

Hablamos del modelo de su empresa para el vídeo bajo demanda, del estado del sector, de las dificultades para lanzar algo así en España… y en un momento de la entrevista le pregunto:

¿Creeis que hace falta una ley antidescargas firme para que propuestas como la vuestra puedan sobrevivir?

A lo que Jacinto de Wuaki responde: “Yo no puedo fundamentar mi negocio en que se apruebe una ley ni en que una ventaja en la usabilidad se prohiba. No competimos contra las páginas de descargas. Creemos que hay un segmento de la población suficientemente grande que prefiere la comodidad de tener los estrenos de DVD desde el sofá de su casa y al que no le importa pagar dos euros con tal de verlo con una calidad perfecta. Fíjate, el mercado del videoclub manejaba 700 millones de euros en sus buenos tiempos y ahora apenas supera los 100. Ahí hay un mercado sin atender porque, evidentemente, todos esos clientes no se han pasado a las páginas de descargas.

Hay un segmento de población entre 25 y 55 años que, efectivamente, llega a su casa y se baja el último estreno vía torrent, se baja los subtítulos y lo ve, pero habrá días en que no le haya dado tiempo, en que no le apetezca buscarlo o en que no tenga nada concreto que ver y simplemente se tumbe en el sofá y quiera ver algo de calidad. Ahí es donde entra Wuaki TV. Nuestros estrenos hace sólo tres meses que estaban en el cine.”

Google empieza a ocultar “Bittorrent”, “Megaupload” y otros términos sobre descargas

GoogleEn todo el debate sobre la ley Sinde un argumento recurrente ha sido que quien más enlaza a descargas de contenidos con derechos es Google y que, claro, a ver quien se atreve a cerrarlo. Este escenario no parece tener un futuro muy claro, al menos tras el cambio detectado por Torrent Freak: “Bittorrent”, “Megaupload” y otros términos sobre descargas han empezado a ser ocultados de la búsqueda instantánea. Ninguno de estos servicios ha sido eliminado de los resultados o penalizado, pero si un usuario utiliza la página de Google para buscar, se le recomendarán otros resultados antes, algunos un tanto contraproducentes: megavideo por Megaupload y Bitcomet por Bittorrent.

Este movimiento es algo que Google había anunciado y supone sumar los servicios y tecnologías para compartir ficheros y realizar descargas a los términos que Google considera poco apropiados para su búsqueda instantánea. Hasta ahora los “poco recomendables” para Google eran los asociados al porno y el sexo.

¿Un acto pudoroso para no desmarcarse del mundo de las descargas o el principio de un Google que filtre sistemáticamente los Megaupload y compañía? Probablemente tendremos lo primero hasta que las legislaciones les empujen a lo segundo. No en vano, sacarlos del índice a todos estos sitios sería abrir una ventana de oportunidad para competidores en las búsquedas y, de hacerlo, buscarían que fuese obligado en la industria.

Tres asignaturas a resolver tras el acuerdo por la Ley Sinde

Lo de la Ley Sinde va a terminar como cabía esperar. No sólo se aprobará con acuerdo entre PSOE, PP y Ciu, sino que trae de regalo nuevas sorpresas de última hora como el “cierre por daño patrimonial“. Como barruntábamos cuando el congreso la rechazó, con una opinión pública tan en contra, el precio a pagar por el acuerdo tendría que subir, pero hubiese sido ingenuo esperar otro desenlace. Una vez que la derrota es cierta, tocará mirar el futuro, además de para replantearte el crear un servicio online en España, para afrontar tres asignaturas:

¿Existe un voto “internauta”, les pasará factura a PSOE y PP?

Es algo que llevamos discutiendo años. Con la aprobación de la Ley Sinde al menos tenemos la opinión del PP, que en este tema se ha movido desde la llamada a la rebelión aduciendo la creación del Gran Hermano de internet (El País) hasta acordar su voto a favor. ¿Los motivos? En aquel momento se pensaba que daba votos decir aquello y ahora se piensan que no van a perder por apoyar la ley, desechando la oportunidad de dejar al PSOE como el partido “enemigo de internet”.

No creo que vaya a ser significativo en las elecciones, si acaso sumará al descrédito de la clase política de este país. Algo que PSOE y PP se han ganado a pulso en los últimos años.

Los “artistas” están perdiendo mucho más con la Ley Sinde que con las descargas

Ya sea por acción o por omisión, los “artistas oficiales” (cantantes con discográfica, actores y directores de cine, escritores con columna) están perdiendo un enorme capital moral a pasos agigantados. La lectura que hace gran parte de la población joven conectada es que están reclamando recortes de libertades a los gobiernos, arrimándose al poder pidiendo medidas represoras a costa de dinamitar un espacio de libertad de expresión como es la red.

Entre el miedo al cambio de algunos y la escasa presencia que se otorga a voces discrepantes (especialmente deprimente es ver el nivel intelectual de algunas intervenciones), tenemos un escenario en el que el artista está dejando de ser identificado como un defensor de las causas del pueblo, sino como un enemigo de ellas. ¿Quién está ocupando este espacio? Gente de internet, la tecnología y el derecho.

No es posible dialogar con internet

El tema de los interlocutores cuando se trata de legislar sobre internet siempre es polémico. Las administraciones y los partidos quieren alguien identificado y organizado a quien convocar, pero ahora se encuentran con la participación ciudadana en internet y con una red distribuida, no organizada en una institución, a la que no saben como abordar. Al final la solución por la que optan es la de “ir a por los nodos significativos” que son capaces de localizar en esa red, lo que no deja de ser una aproximación desde un modelo antiguo a una realidad muy diferente. Delia glosaba el último episodio de esta estrategia, empeorado por el hecho de que el objetivo no era dialogar sino dinamitar.

¿Saldrá de ley Sinde la búsqueda de modelos mixtos entre las organizaciones e instituciones del siglo XX y la participación ciudadana en la red? No estoy convenido siquiera de que eso sea posible (ni conveniente), pero casos como el que nos ocupa son descorazonadores para los que creemos en la participación en política de la sociedad civil: pocas veces tantos ciudadanos se habían preocupado de estudiar y analizar una ley, pocas veces desde la otra parte (en este caso, el conglomerado “USA-Gobierno-Industria de los contenidos”) se ha evitado el debate real más allá de cuatro consignas y lemas para los fieles. El nivel de la política hoy en día en este país.

Epílogo a la Ley Sinde en tres actos

Por aquí publicamos diez enlaces para entender la ley Sinde como prólogo a una votación que se antojaba decidida a favor de la aprobación del texto. Para sorpresa de muchos, el temor a la “nueva opinión pública” pesó en el ánimo de quienes iban a ser los socios del gobierno en la votación y la Ley Sinde fue rechazada. Hay más comentarios que nunca sobre este tema y cierta incertidumbre sobre qué podemos esperar, a modo de epílogo de la Ley Sinde propongo tres actos con los que intento entender que vamos a ver en los próximos meses

Acto 1: la tormenta perfecta


Las reacciones tras el rechazo de la mal llamada ley fueron viscerales en los primeros momentos. Lejos de posturas conciliadoras, de buscar convencer y persuadir, figuras de la industria de los contenidos y políticos pro Sinde se lanzaron a una carrera por quien se indignaba y quien simplificaba el problema más. El epicentro de esta corriente lo encontramos en las páginas de El País, que aglutinaba tanto testimonios como artículos firmados por Bardem, Alejandro Sanz o Simancas. A estos artículos se responde “desde el otro lado” (Blogoff a Bardem, Alt1040 a Sanz, el de Simancas es tan pobre que casi no merece la pena buscar réplica), aunque logran su mayor objetivo: reforzar que “los creadores de siempre” siguen siendo una fuerza a la que temer y con capacidad para influir en los políticos.

Acto 2: “Volveré”

El gobierno se ve entre cuatro presiones: la ya conocida de Estados Unidos, la de la industria de los contenidos, la de la “gente de la cultura” y por último la de la sociedad civil (a la que insisten llamar “los internautas”). Su posición es calmar a los tres primeros sin mosquear demasiado a la “gente de internet” y para ello prometen que habrá ley Sinde pero sin entrar en detalles de qué van a cambiar. Lo dice la propia ministra y lo confirma Rubalcaba, cuyos mensajes se mueven entre el paternalismo (“no nos hemos explicado bien”) con una descorazonadora incapacidad para el diagnóstico del mensaje que gran parte de la sociedad está enviando.

Acto 3: el debate de las páginas de las descargas y el futuro que nos espera

Con el paso de los días y la llegada de momentos de desconexión navideña empieza a vislumbrarse el futuro probable: reducción del debate y solución dentro de pocos meses. Quienes esperen un debate de mayor calado, que implique una revisión de la propiedad intelectual a la luz de internet va a salir decepcionado. Cuestiones como la ampliación del derecho de cita, el canon digital, reforma de las sociedad de gestión de derechos, contemplar la cultura de la remezcla y repensar qué es una obra derivada y cuando debe ser devuelta a la sociedad no van a estar sobre la mesa. Que el ojo del gobierno se mueva hacia la industria y su parte de responsabilidad en el estado actual del mercado de los contenidos en internet en España (Mangas Verdes), tampoco va a pasar.

Mi apuesta es que sin duda tendremos otra ley Sinde pero retocada para intentar ofrecer más garantías de que van a por “las páginas de enlaces a descargas” y que el resto de internet puede estar tranquilo. Echando un vistazo a algunos de los artículos más compartidos de estos días se atisba una búsqueda de la sensatez y de los puntos en común que gente de la industria y resto de la sociedad deberían tener. Vigalondo, Ramoneda, Alex de la Iglesia, Julio Alonso, Senserrich son algunos ejemplos de posiciones que huyen del maximalismo para acercarse a una postura que se acerca a la “mediana” de lo que opinión pública consideraría aceptable: tiene que haber oferta de la industria razonable para internet y que sean los productores y creadores quienes ganen intermediando entre usuarios y contenidos

Esto además se refuerza con el descubrimiento de que las páginas de enlaces tienen menos amigos de los que los poíticos y la gente de la industria (además de algún que otro malinformado artista que insiste en llamar piratas y ladrones a casi todo el mundo), como muestran las reacciones al artículo de Escolar sobre ganancias de estas páginas. Ese post y el debate posterior han tenido un efecto adicional como analiza Jorge Galindo: volver el marco de la discusión a las páginas de descargas y su ánimo de lucro.

Ley Sinde. Epílogo para una esperada segunda parte

La industria no necesita que se acabe con las descargas, sólo necesita que la experiencia del “gratis en internet” sea lo suficientemente mala como para que las propuestas comerciales se vean reforzadas. Por eso el objetivo son las páginas de enlaces y las de streaming, que han conseguido hacer fácil e instantáneo algo que con las redes P2P era lento y lleno de errores. Que van a ir a por ellas de nuevo está claro, que es muy complicado criminalizar el enlace sin amenazar la seguridad de un montón de propuestas necesarias e innovadoras, también. Que en la cadena de intermediación entre usuarios y creadores, quien gane dinero es quien aporte valor, empezando por el creador, es un objetivo fácilmente asumible por la mayoría de los críticos con la ley Sinde. Que en ese proceso se penalice la libertad de expresión, se esté continuamente criminalizando a los ciudadanos y la industria no de ni un paso en lo que a reconversión de su modelo de explotación (precios y ventanas para sala, DVD, alquiler, tv de pago y televisión), no.

Aunque hay quien apunta a que de este tema casi no hay que hablar más, volveremos a hacerlo cuando saquen la segunda parte de la ley Sinde. Todo apunta a que estará pronto en marcha y que habrá cambios sobre lo presentado, pero con estos guionistas nunca se sabe

La opinión pública no es lo que era (bis)

El gobierno pierde un asalto en el intento de aprobar la ley Sinde, derrotada en el congreso después de un proceso tragicómico de atrasos, negociaciones semipúblicas y enmiendas varias. Al margen de que no es una victoria final sino un episodio más de una guerra (la del control de internet por los estados) y de que estos días vayamos a flotar en una nube de proclamas sobre el poder de la red y de los ciudadanos (por favor, al menos no digan “internautas”), lo que me sigue sorprendiendo es la poca capacidad de este gobierno para entender la realidad de la nueva opinión pública.

Una vez más – y van varias – han subestimado la capacidad de movilización desorganizada y distribuida de la red y del impacto en el deterioro de la imagen de las críticas por parte de la sociedad civil que percibe que están tocando un espacio de libertad propio como es internet. Eso hace mucho más caro conseguir aliados que voten esperpentos como la ley Sinde y acaban encontrándose como los artículos favorables a la causa (la mayoría han intentado reducir la cuestión a “piratas Vs creadores”) y su entendimiento de la política en red (emito mensaje en redes sociales y Twitter) no consiguen aplacar a la bestia.

Me alegra de que haya caído la ley Sinde, ojalá fuese una oportunidad para legislar mirando al futuro y aterrizando en modelos para que los creadores ganen dinero por el consumo de sus obras y los intermediarios que aportan valor, también. Creo que no va a ser así, también creo que sería necesario una reflexión para que pueda haber un debate razonable, sin representantes de “creadores” practicando el matonismo ni linchamientos en 140 caracteres a cualquiera que discrepe y hable en favor de la ley Sinde.

Diez enlaces para entender la ley Sinde

Mañana es el día fatídico en el que más que probablemente asistiremos a la aprobación de la ley Sinde. Ya hemos comentado muchas veces el por qué de la oposición a la creación de un órgano censor en internet y, aún a sabiendas que la resistencia actual a la aprobación de la ley Sinde tiene pocos visos de resultar existosa, dejo por aquí una recopilación de diez enlaces para entender la ley Sinde, cómo se gestó, sus objetivos y los que nos espera en el futuro:

  • Desmontando paso a paso la Ley Sinde, por Antonio Delgado.
  • El Estado no es tu amigo pero, ¿es tu enemigo?. Por Luis Rull.
  • Saliendo del tiesto: una movilización rara para una causa ¿mal planteada? Por Gonzalo Martín.
  • Contra Internet y la soberanía nacional. Contra la Democracia y la Libertad. En Nación Red.
  • Enrique Dans: La Ley Sinde, por la puerta de atrás.
  • eConectados sobre ley Sinde y las webs de enlaces.
  • El próximo Google no se creará en España: efectos colaterales de la ley Sinde. En Error500.
  • Victor Ruiz y su triología “Wikileaks y Ley Sinde”.
  • La Ley de Ejecución por la Sospecha. Por David de Maeztu.
  • Propiedad Intelectual, Administración Pública, Audiencia Nacional, Páginas de enlaces y otros esperpentos. Por Andy Ramos.

No estoy de acuerdo con todo lo que se afirma en estos artículos, de hecho no estoy de acuerdo con gran parte parte del argumentario contra la ley Sinde que estoy leyendo estos días (en parte se ha conseguido que el debate sea sobre los sitios de enlaces a descargas), pero sí con el aspecto fundamental del esperpento, abuso y despropósito que supone la Ley Sinde desde su motivación hasta su casi segura aprobación. Lo peor de todo este asunto es que se va a consumar un recorte de libertades en nombre de la “creación y la cultura”, mundo del cual se oye un clamoroso silencio. Quienes abanderan la libertad de expresión y los derechos de los ciudadanos ya no son cantantes, intelectuales, escritores y actores, son la gente de internet, la tecnología y el derecho. Y esto, a quienes antes parecían ostentar la representación de la defensa de los derechos de los ciudadanos, les va a pasar una factura a largo plazo mucha más cara que las páginas de descargas.

Actualización: Derecho en Red y una FAQ sobre la ley Sinde

Actualización 2: La opinión pública no es lo que era (bis) (sobre la derrota de la ley Sinde en el congreso)

El sector editorial en España clama por la ley Sinde y cierre de webs

Amazon Kindle

El sector del libro clama por la rápida implantación de la ley Sinde y apunta a la venta de tablets (en especial al iPad) y de lectores de libros electrónicos como impulsores de la mal llamada “piratería de libros”. Utilizando como portavoz al periódico El País (que actúa como portavoz de declaraciones y cifras a las que no cuestiona), claman por la aceleración del cierre de webs para “ponernos en el camino de la solución”. Nada sorprendente aquí, tras el lanzamiento de Libranda y su empeño en que nada cambie en su forma de hacer las cosas con internet y el libro digital, el siguiente paso es reclamar al gobierno que persiga webs y ciudadanos para que ellos no tengan que cambiar nada.

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