DRM en el mundo real en 2014

Cory Doctorrow en The Guardian:

He estado escribiendo sobre «gestión de derechos digitales» (DRM) durante años en esta columna, pero aquí estoy, a punto de escribir sobre ella de nuevo. Eso es porque DRM – a veces llamado «software de protección de copia» o «gestión digital de restricciones» – es una de las más destacadas, y menos comprendidas, tecnologías en el mundo contemporáneo.

Cuando se entra en una discusión acerca del DRM, a menudo se encuentra discutiendo sobre si y cuando se copia y comparte y cuando debería permitirse todo eso. Olvidémonos de eso por ahora. En su lugar, vamos a hablar de las frías y duras realidades legales, técnicas, de mercado y normativas del DRM. Vamos a hablar de lo que sucede con DRM en el mundo real.

Una buena actualización de lo sucedido estos años con el DRM. Es más añadiría que vamos a un escenario tragicómico: pérdida de valor y derechos que teníamos en el mundo «offline» en el proceso de digitalización merced a la implementación de DRM en cada proceso de adquisición de contenidos y servicios.

La industria del videojuego hacia la cultura del acceso

Chris Lewis Xbox

En el E3 tuve la oportunidad de conversar con el vicepresidente ejecutivo de Xbox, Chris Lewis, y de ahí salió esta entrevista que publico en Xataka.

Hablamos de varios temas, pero los comentarios inevitablemente a algo que le planteamos de forma directa: las restricciones que Microsoft impone con la Xbox One, la obligación de conexión cada 24 horas y el control de préstamos y reventa de juegos.

Estos puntos, junto a el precio, han facilitado la creación del clima de opinión de que «Sony ha ganado». Da la sensación de que Microsoft ha empezado un camino «a lo Steam», buscando llevar a la industria del videojuego hacia la cultura del acceso. De esta hemos hablado bastante referida a la música y al vídeo (y os prosl y contras al respecto) pero que para el consolero es una suerte de tabú: por mucho que le den acceso desde cualquier sitio a su catálogo de juegos a través de la nube, lo de tener que conectarse y tener limitaciones para el préstamo y la reventa.

¿Se la envainará Microsoft, perfilará algunos puntos? Si tuviese que apostar lo haría por mayor flexibilidad en el tema de conexión cada día, pero descartaría que se bajasen del plan general. Lo que queda por ver, en este ecuación, es si su modelo será más atractivo para los desarrolladores y eso atraiga más títulos exclusivos… aunque si no consiguen vender la Xbox One, todo ese camino será baldío.

Balance tras un año editando libros sin DRM

La editorial Tom.com de Reino Unido:

La medida ha propiciado un año sumamente positivo para nosotros, ha ayudado a establecer Tor y Tor Reino Unido como una editorial que escucha a sus lectores y autores… por eso hemos ganado una increíble cantidad de apoyo y la lealtad de la comunidad. Un año después todavía estamos contentos de que nos tomamos este paso con la editorial y continuamos publicando todos los títulos de Tor Reino Unido sin DRM .

No dan números, por lo que habrá que tomárselo con cierta distancia… asumiendo además que hay que descontar el efecto notoriedad gracias a la visibilidad pública por ser los primeros en hacer esto y el sesgo del tipo de público al que se enfocan con su selección de obras, notablemente más sensible a la hora de apoyar a una editorial que renuncie al DRM.

Relacionadas: Editores de libros: el DRM no es vuestro amigo, Las librerías independientes contra el DRM en el libro digital

«El objetivo del DRM es…»

Buena reflexión de Ian Hickson en G+ sobre DRM:

El propósito del DRM es dar a los proveedores de contenido el control de qué software y hardware podrá reproducirlo. Y está funcionando para eso

Todo sistema DRM ha sido superado a la hora de permitir la copia, pero la «capa legal» de tener que pagar una licencia para poder vender lectores DVD sigue inquebrantable. Al igual que el objetivo de las distintas leyes no ha sido prohibir el intercambio de archivos sino dificultarlo al máximo

Las librerías independientes contra el DRM en el libro digital

Al menos en Estados Unidos. Lo cuenta el HuffPo: las pequeñas librerías demandan a Amazon y a las grandes editoriales porque sus acuerdos derivan en un monopolio de la empresa del Kindle.

Por aquí hemos hablado mucho del futuro de las librerías ante el libro digital y creo que los pequeños libreros americanos tienen razón: el mercado del libro electrónico tiende a la concentración y el uso de un DRM propietario les deja sin posibilidades de competir. Se podría pensar que plantear un DRM común a todo el sector que lo nivele y de posibilidades a más actores sería una solución, pero es precisamente lo que se ha intentado con Libranda en España y no conozco a nadie que haya podido plantear una cifra positiva del proyecto.

PS: eso sí, los libreros americanos parecen tener cierto «cacao» con el tema cuando piden «open-source and DRM-free books that could be used on the Kindle or other electronic ereaders». Entiendo que se refieren a que las editoriales les permitan vender sus libros sin DRM (algo que si lo pensasen, no deberían verlo con malos ojos), pero lo del «open source» me ha dejado fuera de juego

DRM en la música, DRM en el libro electrónico

En Ars Technica preguntan y se preguntan por el hecho de que si bien el DRM en la música parece ya un episodio pasado cuando hablamos de compra (que no cuando hablamos de música como servicio), en los libros electrónicos permanece y, es más, no hay un debate fuerte sobre el tema.

Es un aspecto que hemos comentado mucho por aquí, mi impresión ha sido siempre que las protecciones anticopia iban a ser mejor toleradas en el libro por el tipo de «consumo» que hacemos del mismo: generalmente leemos una vez y listo, frente a la música, en la que volvemos una y otra vez a las mismas canciones. Si a eso sumamos que Amazon ha solventado bien la incompatibilidad por diseño que introduce el DRM desarrollando clientes para cada casi plataforma (todas de facto al haber uno web), tenemos que los efectos para el usuario no son tan inmediatos como era comprar una canción en iTunes hace años y ver que no funcionaba en un teléfono que no fuese iPhone.

Recupero tres piezas al respecto: Editores de libros: el DRM no es vuestro amigo, De la cultura del acceso en música al DRM en los libros digitales y Toleramos el DRM en libro hasta que…

Toleramos el DRM en libro hasta que…

Tiene uno escrito que el DRM en libros se acepta mucho mejor que en música, pero claro eso es hasta que suceden cosas como esta en la que aparentemente Amazon borra la cuenta y los libros comprados a un cliente sin más explicación (que ojo, puede que hubiese motivos más o menos discutibles, lo que no hay es explicación por parte de Amazon).

Enrique Dans lo analiza y apunta que comprar con DRM no es comprar, algo que plena cultura del acceso y con la forma que tenemos habitualmente de «consumir» libros (generalmente se leen una vez y listo) podría ser algo bastante aceptado si no tenemos en mente la amenaza del borrado de la cuenta.

En todo caso, para todos los que «compramos» libros con DRM, os dejo una guía para liberarlos, algo que además los hace de repente compatibles con cualquier dispositivo.

De la cultura del acceso en música al DRM en los libros digitales

Amazon Kindle
Hace unos días fue muy compartido un artículo de El País con un enfoque muy jugoso sobre el libro electrónico y la música digital: «Su biblioteca morirá con usted».

Apuntan a las cláusulas y modo de funcionamiento de Amazon con Kindle y el iTunes de Apple, sin acabar de redondear la verdadera transición que estamos viviendo, la de una cultura de la posesión a una cultura del acceso, de la música como producto a la música como servicio, y ahí los verdaderos protagonistas son Spotify, Pandora y Rdio. En los tiempos de catálogos inmensos en streaming, accesibles en tarifa plana desde cualquier dispositivo, el concepto de «poseer una canción» o «heredarla» se torna en irrelevante.

Por último, y aunque no dejo de apreciar el artículo y su bienvenido sentido crítico a las plataformas cerradas, queda incompleto al no explicar la alternativa, los libros sin DRM. Y es que los libros sin DRM son mejores para el editor (te hacen compatible con todos los lectores, no dependes del Amazon de turno) y es mejor para los lectores (puedes llevártelo a donde quieras, se puede prestar y heredar sin problemas). La última editorial en dar el salto a este modelo ha sido la Harvard Business Review.

No está muy claro que el libro pase a un modelo de servicio, a una cultura del acceso, modo tarifa plana, parecido a una biblioteca de pago como está intentando 24 Symbols por la forma en que lo consumimos (leer cada obra una sola vez casi siempre por ejemplo). Si al final el que impera es el de compra, el debate deberíamos centrarlo en el DRM y en si los editores van a ser capaces de renunciar a los mecanismos anti copia o si, por el contrario, abrazarán el DRM y quedarán presos – como los lectores – de las plataformas de compañías tecnológicas.

Relacionado: El futuro de las librerías es…., El algoritmo definitivo para la compra de un libro en edición electrónica

Editores de libros: el DRM no es vuestro amigo

Por aquí lo comentamos al analizar el movimiento de la Rowling, «menos control en el libro electrónico, es más: sin DRM los editores pueden ofrecer una buena experiencia de compra a sus clientes, ser compatibles con más dispositivos y no estar sometidos a los dictamines de Amazon, Nook o Apple

Ahora en Giga OM lo explican más y mejor, los editores no están sino interponiendo barreras a si mismos que les obligan a pasar por el aro de los que controlan el dispositivo / aplicación de lectura, los Amazon y Apple de turno. Cuando dentro de unos años – no demasiados si siguen así – se enfrenten a una situación cautiva frente a un monopolio (oligopolio en el mejor de los casos) quizás vuelvan la vista atrás para lamentar ese momento en que «compraron» el DRM que los grandes concentradores tecnológicos le ofrecen ahora «para salvarles».

Libranda y los intermediarios artificiales y DRM en el libro electrónico

Nook el libro electrónico
Por fin parece que veremos a Libranda en producción. Será el 15 de Julio cuando cristalice la estrategia para el libro electrónico de las editoriales en España, que pivota sobre dos claves: una es que no se hace venta directa al lector sino que se ofrece tecnología para que los libreros puedan hacer esta labor y la otra es la presencia de DRM para controlar qué hace el comprador con el libro que ha pagado. Detrás de Libranda está Grupo Planeta, Grupo Random House Mondadori, Grupo Santillana, Roca Editorial, Grup62, Grupo SM y Grupo Wolters Kluwer.

Ya hemos comentado por aquí los dos escollos que suponen ambos factores a la hora de abordar el libro electrónico. La presencia de DRM provoca que los libros sean incompatibles con muchos reproductores, por mucho que se ofrezcan los libros en formato EPUB y, aspecto importante, que descargar un libro en P2P gratis me de un mejor producto que comprarlo en la tienda online. Al menos parece que el control no va a ser tan agresivo como en otras plataformas, permitiendo «seis copias en ordenador y otras seis en dispositivo móvil», según declaraciones que recoge El Mundo.

Y luego tenemos el debate de si los libreros del libro digital van a ser los libreros de siempre. Libranda apuesta por esto, pero si eliminamos el poder sobre la distribución de los libros físicos que tienen ahora, sería muy cuestionable su rol en la cadena que va desde el escritor hasta el lector. Si a eso sumamos que empiezan de forma muy tímida (un catálogo muy reducido) y que en precio no está muy claro hasta donde están dispuestos a bajar sobre el precio del libro físico (se habla de alrededor del 20%, pero cada editorial aplicará el suyo), mucho me temo que el año que viene tendremos a las editoriales protestando porque «a pesar de que se han digitalizado, la piratería les está matando».