Sobre privacidad y sitios sociales gratuitos con publicidad

Publican en 360 GradosPress un artículo con declaraciones de Arantxa Herranz, Enrique Dans y un servidor sobre el tema de cambio de condiciones de Instagram y la privacidad en el contexto de sitios sociales gratuitos basados en publicidad.

Al responder a sus preguntas me he acordado mucho de cuando discutíamos por aquí que la privacidad preocupa cuando los efectos de perderla se hacen evidentes, no antes. En todo caso, os copio la entrevista que me hizo Laura Ballver completa con las partes que no aparecen en el artículo.

Laura: La polémica despertada tras el anuncio del cambio de política de privacidad de Instagram, ¿se debe a un fallo de comunicación de la empresa o es más bien una cuestión de los usuarios y su poco conocimiento al respecto?

Antonio: Aquí más que los usuarios lo que hemos tenido ha sido una reacción crítica de los bloggers, analistas y medios tecnológicos, que luego ha desembocado en poner el debate sobre ellas en las redes y en los usuarios.

Como ha llegado Facebook a dar el paso sería algo muy interesante poder saber, pero desde fuera sólo podemos intentar barruntarlo, apostaría por una mezcla de visión de la privacidad y uso del contenido por parte de Facebook y su presunción de que esta va a ser aceptada si se impone en un contexto en el que el servicio se ofrece gratis, todo ello coronado por dejar en manos del departamento jurídico y su forma de comunicar los términos y condiciones.

Luego tal como se difunde la información ha dado lugar a varios equívocos, interpretándose en algunos casos que “iban a vender tus fotos” en lugar de que iban a utilizarla junto a los datos personales de los usuarios para la publicidad, dando acceso a los anunciantes a todo ello.

Más allá del debate – que, insisto, creo que ha quedado sobre todo en analistas, bloggers y medios de tecnología – tengo dudas de que al usuario final incluso enterándose bien de los cambios en las condiciones, le importe como para dejar de usar el servicio. Al final hay un balance entre lo que obtengo gratis, quién más lo ofrece y qué piden a cambio, veo probable que a la mayoría de usuarios de Instagram les encaje que pongan sus fotos en anuncios sin percibir dinero a cambio.

Laura ¿Cree que la privacidad depende en gran medida de la configuración escogida por los usuarios o está en jaque en las redes sociales?

Antonio: Iría un paso atrás para intentar entender cómo está la gente replanteándose la privacidad. Un ejemplo: cuando yo salía de marcha, si alguien llevaba una cámara esperabas que te preguntara si querías salir; hace poco vi a algunos primos más jóvenes y la norma era lo contrario, se asume que todos salen y mañana se comparten en Tuenti o Facebook.

Aquí también hay parte del debate, tu privacidad no sólo depende de lo que decidas y como te comportes, también del uso que hagan otros de las herramientas, qué información suban y como la compartan.

Al final hay una realidad de fondo que es que todo lo digitalizado y subido a un servicio al que acceden terceros es susceptible de que alguien lo saque de ese contexto. El 99.99% de las veces no va a suceder porque casi nunca nuestro contenido tiene valor fuera, pero hay que pensar en ese 0.01% y cómo puede afectarnos

Dicho esto, es cierto que la gestión de las opciones de privacidad son complicadas para muchos usuarios, especialmente Facebook con todos sus cambios históricos que provocó que el aumento de visibilidad de mensajes en los muros muchos lo interpretaran como una filtración de comunicaciones privadas… el problema era que no se habían dado cuenta de que originalmente no lo eran.

Laura ¿Deberían ser más claras y accesibles las condiciones de uso de las redes sociales?

Antonio: Sería lo ideal, pero hay un conflicto entre el detalle, la amplitud y precisión que busca el departamento legal para guardarse de cualquier problema legal y lo que muchas veces le gustaría comunicar a las compañías proveedoras de este tipo de servicios.

A eso hay que sumar el carácter transnacional de la mayoría de plataformas, casi todas estadounidenses con una legislación más laxa en materia de protección de datos y una cultura propia: transferir datos personales de los usuarios a anunciantes está bien, enseñar un pezón dando el pecho, no.

Laura ¿Qué red social le da más confianza en cuanto a privacidad?

Antonio: Twitter utilizado en abierto, cuando lo utilizas tienes claro lo que estás haciendo: comunicación pública.

Cuando utilizo alguna otra red que permite cierta configuración de privacidad para controlar a quien va a llegar la información realmente asumo que es posible que salga de ese círculo. Para información profesional o mensajes privados utilizo herramientas acorde, casi siempre el correo electrónico.

Laura ¿Qué precauciones deberían tomar los usuarios a la hora de compartir material o información en redes sociales?

Antonio: No creo que haya un código para todos en tanto en cuanto cada uno utilizamos los medios sociales con una finalidad diferente. Si lo que se quiere evitar es cualquier tipo de riesgos, la mejor opción es no compartir nunca nada que no quieras que se difunda.

Claro que esto es como recomendar la abstinencia como método anticonceptivo, al final creo que deberíamos abordarlo con una mezcla de preocupación por cómo funcionan servicios en los que dejamos tanta información y a los que dedicamos tanto tiempo y sentido común.

En lo técnico añadiría que vigilásemos a quien damos acceso y no me refiero a personas. Muchas veces probamos aplicaciones en Facebook o en el móvil o que acceden a nuestro Twitter y les damos muchos permisos para leer, guardar, modificar o añadir datos.

Por último, creo que necesitamos una dosis de realismo, no hay nada gratis: si no pagamos a Facebook ni a Instagram el precio estará en otro lado. Publicidad, pero también puesta en valor de toda la información que agregamos ahí. Hay alternativas a Instagram que no hacen eso, como Flickr, pero no da almacenamiento ilimitado sino que cobra por un determinado nivel de uso. Ahí está claro el modelo, es un negocio de hospedaje de fotos, Instagram no lo es.

Laura ¿Cree que se precisa de una mayor regulación de los derechos en este sentido o prefiere que Internet se guíe por la autorregulación?

Antonio: Partiría de que la privacidad es un derecho pero no una obligación. Siempre hemos tenido la libertad para compartir hasta nuestras inclinaciones más personales, religiosas, políticas, sexuales… desde portando emblemas hasta participando en manifestaciones públicas. Puedo guardarme mis opciones, pero puedo hacer bandera de ello si lo prefiero

A eso sumaría una defensa de lo saludable que es cierto grado de anonimato en la red. Digo cierto grado porque el anonimato completo no existe excepto para usuarios técnicamente muy avanzados y algo paranoicos.. y aun así a veces les pillan. El anonimato nos libera de esa especie de “censura social” que nos penaliza cuando tomamos parte en muchos temas en el entorno (la familia, el trabajo), que lleva a la autocensura

Comento todo esto porque la mayoría de aproximaciones a regular la privacidad suelen venir acompañadas de recetas muy restrictivas. El debate creo que está más en el uso de datos, quién se los puede llevar y compartir y para hacer qué. Las promesas que traen las tecnologías de Big Data hacen que cosas triviales como compartir fotos de mis hamburguesas no dentro de mucho ¿ya quizás? puedan impactarme porque una compañía de seguros cruza datos con Facebook para perfilarme y subirme la cuota por mi alimentación.