De taxis, Uber y “sharing economy”

Hoy he participado en un animado debate en Xataka, “¿Es el fin del taxi tal y como lo conocemos? Uber, P2P y la batalla legal y social a debate” con Remo, Jesús Fernández (vicepresidente de la Federación Profesional del Taxi Madrid) y Ricardo Galli.

45 minutos sobre un tema que va más allá de una aplicación, porque la mal llamada “sharing economy” – yo prefiero economía P2P. en más de los casos no va de compartir, va de alquilar – nos va a cuestionar sobre como ponemos – o no – límites a la tecnología, al liberalismo que muchas veces viene integrado en ella y cómo de inmovilistas somos protegiendo sectores establecidos frente a soluciones que los desafían.

Ponga un botón like en su web, regálele a Facebook el perfil de sus usuarios

Facebook Graph Search ejemplo

En AdAge

A través de su omnipresente botón “like” en páginas de publicaciones a través de la web, Facebook ha sido durante mucho tiempo capaz de ver el comportamiento de navegación web de 1280 millones de usuarios mensuales. Pronto comenzará a utilizar esa información para la personalización de anuncios en Facebook.

Ya practicaban el “retargeting” (ya saben, volver a mostrar publicidad de sitios en los que has estado pero no comprado que te siguen por media web) a través de su servidor de anuncios. El cambio de uso del like para perfilar mejor a los usuarios incluye, según AdAge, el no respetar el “Do not track” si lo tenemos activado en el navegador.

De cara a los medios hay un aspecto fundamental alrededor del targeting. The Economist se puede plantear vender la publicidad más cara porque tiene un perfil de usuario especial, pero si Facebook es capaz de vender la publicidad a un precio mucho más barato vendiendo lo mismo (sabe qué usuarios leen The Economist gracias al botón like), entonces tiene un problema: puede vender contexto (cuando uno está en la revista económica está abierto a unas cosas diferentes que cuando uno está en el momento de ocio de Facebook), pero desde luego que traspasa parte de su oferta diferencial.

Nota: de momento, tal como lo explican a Ad Age, este perfilado del usuario se hará en integraciones móviles, integraciones del login y, todavía no en la web de escritorio. A esto se le llama sondear al sector.

Relacionado: Facebook cada vez es menos “own media” y cada vez más “paid media”

Fomento: ¿a por Uber o a por Blablacar? O a por los dos

Blablacar

En la web de Fomento:

Para garantizar que la totalidad de los servicios de transporte que se ofertan y proporcionan a la ciudadanía cumplen dichas exigencias legal y reglamentariamente requeridas, la Ley de Ordenación de los Transportes Terrestres establece:

Que las personas o empresas que materialmente realicen esos servicios con sus vehículos careciendo de la preceptiva autorización, incurrirán en una infracción muy grave sancionable con multa de 4.001 a 6.000 euros, que podría aumentar hasta 18.000 en caso de reiteración.

Que aquellos usuarios que contraten los servicios de transportistas no autorizados incurrirán en una infracción grave sancionable con multa de 401 a 600 euros.

Que las personas que contraten o facturen en nombre propio la prestación de servicios careciendo de autorización, aunque no los presten por sí mismos, incurrirán en una infracción muy grave sancionable con multa de 4.001 a 6.000 euros, que podría aumentar hasta 18.000 en caso de reiteración.

Que quienes oferten la prestación de esos servicios sin disponer de autorización, tanto si dirigen su oferta de forma individual a un único destinatario como si la hacen pública para conocimiento general a través de cualquier medio, incurrirán en una infracción grave sancionable con multa de 801 a 1.000 euros.

Ya sabíamos que a Airbnb (y a la economía P2P) le quieren poco los legisladores, pero precisamente con Blablacar que limita el lucro de los que comparten coche por diseño de su plataforma y en la que está tan claro que se trata de compartir gastos de viaje…. ¿necesitan los usuarios que acuda Fomento a protegerles? Otro caso bien diferente es Uber

PS, para el contexto, mi entrevista a Vincent Rosso, director para España y Portugal de Blablacar

Actualización: ya parece bastante claro que la amenaza va por Uber y no Blablacar. Todo el proceso y trasfondo legal en BlaBlaCar en el laberinto legal: por qué Fomento va tras Uber y permite el compartir coche

La irrelevancia de Eugene, el bot del test de Turing

Muy comentado estos días, “Eugene, la primera máquina capaz de superar el test de Turing según la Universidad de Reading“.

Se hace muy bien en matizar “según…” porque alrededor de esto suceden dos cosas: una es que la ejecución de la prueba es cuestionable (jurado, pase de un 30%, entorno controlado), la otra es que se siga otorgando al test de Turing un valor directo de “inteligencia artificial”. Décadas de críticas al concepto (la de la habitación china de Searle siempre me sedujo, al igual que la crítica de Penrose a la inteligencia artificial fuerte) deberían poner a Eugene en el nivel que le corresponde: la sofisticación de los bots de chat, la gran capacidad de gestionar símbolos proporcionando una salida adecuada a patrones. Y ya

Causas y azares 24

Llega este “Causas y azares” a su edición número 24 como recopilatorio semanal de enlaces con las mejores lecturas que uno ha encontrado y compartido en twitter, la página de Error500 en google Plus o en los dos magazines en Flipboard. Ahí van los links:

  • ¿Quién consigue graduarse en universidad? El ascensor social averiado, correlaciona con los ingresos padres más que con el nivel estudiante previo. NYT.
  • Facebook explica el motivo por el que nadie lee lo que publicamos en nuestras páginas. En wwwhatsnew.
  • La mayoría de los brasileños piensan que la Copa del Mundo es un desperdicio de dinero, probablemente tienen razón. En Vox.
  • Reportaje largo largo de GQ sobre el mundo de la caza y los cazadores de elefantes.
  • El test de Bechdel ¿En una historia en cine, televisión si dos mujeres que hablan entre sí, lo hacen sobre algo que no sea un hombre? En io9.
  • Xataka Ciencia recoge la Encuesta Global 2014 de Drogas y titula “así nos drogamos en 2013″. Me sorprende un poco el volumen alrededor del cannabis.
  • Maventrap y una magnífica colección de enlaces sobre el desembarco de Normandía. Añadiría esta colección de fotos impagable.
  • Esto es lo que obligan a borrar a Google en virtud del Derecho al Olvido. Por Samuel Parra.
  • BI y un análisis optimista sobre cómo la energía solar propiciaría el final de las eléctricas por la vía del autoabastecimiento (algo que en España ya se ha encargado de impedir el legislador).
  • Lanier sobre el coche autónomo de Google. Crítico como viene siendo últimamente sobre el poder del que se apropiaría Google si lo consigue hacer universal.
  • Las principales novedades de Apple en 17 titulares. En Xataka.
  • Tres sobre la monarquía: Piedras papel analiza la evolución de la opinión pública sobre la monarquía en España; Galindo y Cercas tienen columnas sobre el tema del deseo de referéndum (yo estoy más cerca de la última, que se escribió en 2013).
  • Mi llorada hermana ultraortodoxa. Impresionante historia de Keret en El País que ha conseguido que me lo apunte como asignatura lectora.
  • “Los coches actuales son menos seguros porque se abollan más” Cazando mitos en Motorpasión.
  • A los lectores les gustan más las historias acerca de los problemas cuando se incluyen también las posibles soluciones. En Nieman Lab.
  • ¿Eran los sueldos de Tuenti desorbitados? Por Javier Escribano.
  • EConomist con una gran portada y gran tema, “juego hermoso, negocio bastante feo”.
  • Internet no te odia, internet no te ama, internet no es una persona. En Slate.
  • Gran artículo en NYT sobre “soccer en USA”, “cómo Jurgen Klinsmann planea hacer el fútbol mejor en Estados Unidos”
  • FiveThirtyEight y las estadísticas de masturbación por edades y géneros.
  • De lo escrito por un servidor, me quedo con la censura en los tiempos de internet

En la recomendación cinéfila esta vez un documental / entrevista, “Master of the Universe”, que nos presenta a un banquero de inversión alemán jubilado en busca de redención a la vez que no acaba de caer en el arrepentimiento o la condena del sistema. Disponible en filmin y muy recomendable.

Y en música un hallazgo impagable, “Los Ganglios” que tiene un disco “La guapa y los ninjas” a la par cachondo y ritmoso. Os dejo con ellos

La censura en los tiempos de internet

portada El Jueves

Les supongo enterados de el caso “El Jueves”. Si no, en El Diario lo recogen con pelos y señales, agregando las reacciones de los colaboradores de la revista que la han dejado y resumiendo la marcha atrás decidida por RBA respecto a la portada con la imagen del rey y el príncipe. Sin más información, queda la duda de si es RBA quien proactivamente impide que la revista con esa portada llegue a los kioskos o si recibe algún tipo de presión para actuar de ese modo.

Lo que más me ha interesado del tema es el debate generado a posteriori sobre “la censura”. Más que interesado, diría que me ha chocado por lo viejo de las posiciones. La censura ya no es posible en los tiempos de internet. No hablo ya del recurrente y manido hasta el aburrimiento tema del “efecto Streisand”, tampoco por supuesto de la censura dura y real, la previa gubernamental, sino de ese escenario más nebuloso que en algunos casos se identifica con la autocensura o el control editorial que ejerce el dueño del medio.

Y la censura no es posible porque en internet no hay barrera de entrada para la publicación y, lo que es más importante, hay grandes herramientas para el descubrimiento de contenidos. Google, Twitter, Facebook, Menéame – qué casualidad, todos contra los que va el canon AEDE – y los blogs son capaces de articular una suerte de meritocracia gracias a la cual las nuevas propuestas son descubiertas, compartidas y conquistan audiencias. De esa manera, la capacidad de “censurar” la publicación de ideas y opiniones por parte de los editores dejó de existir hace mucho tiempo. Es más, después del movimiento contra la ley Sinde, la viralización de la foto del rey matando elefantes, el 15M con millones de personas en la calle, ¿se puede dudar de que los grandes medios ya no son condición necesaria ni suficiente para introducir un tema en la agenda pública?

Otro punto diferente es la posibilidad de vivir de esas opiniones y contenidos. Si eso siguiera siendo una prerrogativa en manos de los editores de toda la vida, podríamos hablar de una capacidad de censurar de facto. De hecho es frecuente encontrar en los últimos meses la conjetura de que el gobierno está apretando por la vía de la publicidad institucional a los grandes medios para forzar una moderación en las críticas. Incluso así, contando con una evidencia mucho más débil que en el punto anterior, creo que hay casos suficientes en el mercado que atestiguan que cada vez las firmas personales son capaces de arrastrar a la audiencia gracias a la conexión entre ambos en internet y que cada vez hay más y mejores vías para probar modelos de negocio y hasta de calcular la demanda dispuesta a pagar (véase crowdfunding).

En todo este debate no he parado de utilizar la palabra “censura” entrecomillada cuando me refiero a la acción del editor. No quiero acabar en un debate terminológico, pero mi postura parte de que los editores controlan las líneas editoriales y en ellas ponen las líneas rojas que no cruza un medio. La mayoría lo hace a priori cuando selecciona a sus colaboradores (en casi ningún medio va a aparecer el rey con una corona de mierda, pero eso no es porque lo tengan que echar atrás como El Jueves, sino porque a los que escriben y hacen el medio ni se les ocurriría), en algunos casos hay consignas explícitas y en los menos órdenes de marcha atrás.

No es que El País sea menos “censor” que “El Jueves”, es que controla su línea editorial de otra manera. Lo que chirría, claro, es cuando tienes un plantel como el del Jueves (véase lo que cuenta Uriondo) te extrañes de que saquen algo así sobre la monarquía e intervengas con la medida más punitiva y polémica. Libertad de expresión no es que Expansión o Actualidad Económica – yendo a los sitios donde escribe Miguel Angel – los colaboradores puedan poner lo que quieran (me gustaría ver un intento de que su portada y varias páginas recogieran una versión crítica severa y completa al Canon AEDE, de hecho me ofrezco a redactarlo) o que el Diario tenga la obligación de seguir contando con Senserrich después de su última colaboración. Eso no es censura – o al menos yo haría un esfuerzo por no identificarlo con la censura real que han ejercido y ejercen muchos estados – es control editorial que ejerce cada medio que apuesta por una línea editorial, que tiene líneas rojas propias y una entidad porque, en definitiva, quiere ser un medio y no un agregador de piezas de sus colaboradores. El País no es censor porque no me deje escribir lo que yo quiero en su portada.

No hay censura para las ideas y las opiniones en los tiempos de internet, al menos en los actuales sin barreras de entrada para publicar. Me gusta pensar que los ejemplos que hay en el mercado de periodistas que se lo montan por su cuenta y son capaces de salir adelante no son una excepción rara sino una posibilidad real para gente como la del Jueves. A pesar de que mis intentos en la adolescencia de que me gustara la revista se viesen frustados, creo que ha quedado más que demostrado que seguidores dispuestos a pagar por su trabajo y no tanto por la marca y el medio hay.

Lo que hemos perdido con la escritura a mano

En NYT:

Los beneficios de la escritura a mano se extienden más allá de la infancia. Para los adultos, la escritura con teclado puede ser una alternativa rápida y eficiente, pero esa misma eficiencia puede disminuir nuestra capacidad de procesar la nueva información. No sólo aprendemos las letras mejor cuando las enviamos a la memoria a través de la escritura, la memoria y la capacidad de aprendizaje, en general, se pueden beneficiar.

Este es un tema en el que tiendo a estar abierto a otorgar verosimilitud a los estudios en tanto en cuanto me reafirman en mis sesgos. Sigo usando libreta y bolígrafo en la mayoría de eventos y reuniones y en móviles y tablets tengo cierta filia por la gama Note de Samsung o por los Surface precisamente porque traen lápiz y me permiten replicar ese candidato a atavismo.

En Xataka cubren el tema en español.

OnePlus One, la gran esperanza china

OnePlus One

Por fin hemos analizado el OnePlus One en Xataka y el sabor de boca que ha dejado es muy bueno. No tanto, claro, como para dar por cumplida su promesa de “revolucionar el sector”, pero sí para darlo como un producto muy recomendable en calidad/precio.

Y es en esa calidad/precio donde coincide en varios puntos con el Nexus 5. Las mismas claves, un smartphone de gama alta – con algunos puntos en los que no está tan arriba como los referencia tipo S5 o Z2 – a precio de gama media pero en el que también hay ahorros (marketing, distribución) que hace muy difícil que luego llegue a hacer sombra a los Samsung, Apple, LG, HTC o Sony.

Fabricar un smartphone notable en China es factible, conseguir ajustarlo en precio tiene mucho mérito, pero queda la asignatura de ser capaces de ponerlo en la mano del cliente. Ahí todavía no está el OnePlus One.

Os dejo con el vídeo

Popularidad no correlaciona con influencia

Por Miguel del Fresno,

En síntesis, por mucho que se tome como algo de sentido común, la influencia en Twitter no tiene casi ninguna relación (sólo un 1% como máximo) con el número de followers que un perfil tenga. Por lo que se demostraría empíricamente que el número de followers no es un indicador de influencia (en el 99% de los casos) entre súper influyentes y sí el desplegar una actividad relevante y de forma continuada (en el 95% de los casos).

En todo caso, siempre mantengo cierto escepticismo a la medición de la influencia en la red siguiendo enlaces / conexiones / interacciones explícitas. El motivo no es otro que el observar lo habitual que es verse influido por el discurso de otro en estas redes y luego replicarlo como un mensaje propio sin hacer mención, enlace o “retuit” con el original (véase el caso del chiste de saber y ganar)

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De libros y videojuegos. De McCarthy y Last of Us

Last of Us

En Vidaextra, “Literatura para ir más allá del videojuego”:

Cuando Sony presentó en sociedad ‘The Last of Us’, la última gran cita con Naughty Dog, una de las referencias más evidentes que nos vino a la cabeza fue ‘La Carretera’, esa impresionante novela de Cormac McCarthy que de forma soberbia fue luego adaptada a la gran pantalla por John Hillcoat. Los paralelismos son tremendamente fáciles de establecer: la figura paterna y el menor, superviventes que aún están adaptándose a un apocalipsis demasiado cercano y en el que la ley del más fuerte es lo único que queda entre las ruinas de la sociedad.

Una desolación que no se sabe de dónde viene ni hacia dónde va, donde el hombre es aún peor que un lobo para el hombre.
McCarthy, con un estilo narrativo tan impactante como poco ortodoxo, pinta sobre el papel una desolación que no se sabe de dónde viene ni hacia dónde va, donde el hombre es aún peor que un lobo para el hombre y el único motivo para luchar que encuentra el protagonista (no el héroe, seguro que él no querría ser llamado así) está en ese pequeño rayo de esperanza que le acompaña. Ese portador de luz que es su hijo y que es lo único que le separa de la rendición absoluta del revólver con solo dos balas que siempre llevan encima.

El artículo se extiende con otros ejemplos, pero a mi me gustaría detenerme y ampliar: no entiendo Red Dead Redemption sin Meridiano de Sangre (en Amazon). Algún día deberíamos tener el debate de la narrativa en videojuegos no en clave de comparar con el cine sino, también, con la literatura (que por mucho que sea superior a los otros dos, sí que puede ser al menos complementada)

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