Samsung Galaxy Alpha como crisis de identidad

Samsung Galaxy Alpha

Por fin hemos analizado el Samsung Galaxy Alpha, terminal que he seguido y probado desde su presentación… y que venía “chirriándome” desde los primeros rumores.

El motivo porque es interpretable como el comienzo de un cambio en el primer fabricante de smartphones del mundo o como una crisis de identidad: una apuesta por diseño y calidad de materiales, dejando en segundo término la excelencia en algunas características técnicas como la pantalla o la cámara o la posibilidad de ampliar con tarjetas microSD.

Al final es un teléfono que cuando en 2015 echemos la vista atrás y nos analicemos si Samsung está recuperándose de un 2014 gris va a ser clave para entender si la lectura del mercado de los coreanos es la acertada.

En definitiva, un terminal con un diseño espectacular pero que dejará más fríos, precisamente, a los que más les esté gustando Samsung en producto los últimos años.

En precio se va a los 589 euros (Amazon)

Peter Thiel y el elogio del monopolio tecnológico

Google Plus en el buscador

Interesante y provocador Thiel en el WSJ (contenido de pago, buscando por el titular se pueden encontrar resúmenes completos), “competition is for losers”:

El problema con un negocio en un mercado competitivo va más allá de la falta de beneficios. Imagínese que usted está montando uno de esos restaurantes en Mountain View. No eres tan diferente de docenas de competidores, por lo que tienes que luchar duro para sobrevivir. Si usted ofrece alimentos a precios asequibles, con márgenes bajos, es probable que pueda pagar a los empleados solo el salario mínimo. Y tendrás que exprimir para maximizar eficiencia: es por eso que los pequeños restaurantes ponen abuela a trabajar en el registro y hacen que los niños se laven los platos en la parte de atrás.


Un monopolio como Google es diferente. Ya que no tiene que preocuparse de competir con nadie, tiene más capacidad para preocuparse por sus trabajadores, sus productos y su impacto en el resto del mundo. El lema “Don’t be evil” es en parte una táctica de la marca, pero también es característico de un tipo de negocio que es lo suficientemente exitoso como para tomar en serio la ética sin poner en peligro su propia existencia. En los negocios el dinero es o una cosa muy importante o es todo. Los monopolistas pueden permitirse el lujo de pensar en otras cosas aparte de ganar dinero; los no monopolistas no pueden. En competencia perfecta, una empresa es tan centrado en los márgenes de la actualidad que no puede planear para un futuro a largo plazo. Sólo una cosa puede permitir a una empresa para trascender la lucha diaria por la supervivencia bruta: los beneficios del monopolio.

Así que un monopolio es bueno para todos los que estén en el interior del mismo, pero lo ¿ lo es para quienes estén en el exterior? ¿Los grandes beneficios se consiguen a expensas del resto de la sociedad? En realidad, sí: ​​Las ganancias salen de billeteras de los clientes, y los monopolios merecen su mala reputación, pero sólo en un mundo donde nada cambia.

Pero el mundo en que vivimos es dinámico: podemos inventar cosas nuevas y mejores. Monopolios creativos dan a los clientes más opciones al agregar completamente nuevas categorías de abundancia para el mundo. Monopolios creativas no sólo son buenos para el resto de la sociedad; son potentes motores para hacerlo mejor.

Merece la pena repasar el argumentario de Thiel que, sospecho, va a estar en la mesa de debate de los próximos años: internet premia las economías de escala y la aparición de grandes actores capaces de concentrar la demanda hasta el punto de no dejar espacio siquiera para el segundo puesto. La mayoría de estas compañías son estadounidenses – Google, Facebook, Amazon… – y el gran competidor es Europa y su tendencia regulatoria y fomentadora de la competencia hasta el punto de no atacar monopolios sino ya también abusos de posición dominante.

También lo ha comentado Jesús Alfaro

Relacionado: Internet, tecnología, liberalismo y desconfianza en las instituciones

Causas y azares 35

Llega este “Causas y azares” a su edición número 35 como recopilatorio (casi) semanal de enlaces con las mejores lecturas que uno ha encontrado y compartido en twitter, la página de Error500 en google Plus o en los dos magazines en Flipboard. Ahí van los links:

  • ¿Cómo se miden las audiencias digitales? Por Eduardo Madinaveitia y Mapi Merchante en el blog de Zenith.
  • Los Chichos, artistas del pueblo y para el pueblo. En Jotdown.
  • La vida del mapache de ciudad, no sólo se “adaptan” sino que muestran más inteligencia que los salvajes. En Nautilus.
  • ¿Por qué la «hora de Berlín» triunfa en Europa Occidental? En Politikon.
  • Los charlatanes del ébola, por Es Materia (y su recomendable cobertura del caso y la enfermedad, por ejemplo este Q&A).
  • Los años en los que vivimos peligrosamente, Nada es gratis y los números del riesgo en el crédito durante la burbuja.
  • xkcd y cómo en USA la aceptación del matrimonio gay ha ido mucho más rápido que la del matrimonio interracial.
  • Bizarra historia de una disputa legal: el uso de “how” como marca registrada contra una marca de yogures, en NYT.
  • Mercadona, cuidado: ésta es la tendencia en Estados Unidos de supermercados solo online
    En Xataka.
  • Aquí dicen que “Los grupos de Whatsapp de madres y padres son lo peor que ha ocurrido a los colegios en años”.
  • Tendencias: las olimpiadas (y su ruina económica) ya no interesa a las democracias. En The Atlantic.
  • Las diferencias entre un buen y un mal estudiante están en los genes. En El País.
  • EBS: “España es muy pequeña”… aunque cueste darse cuenta sin salir de ella.
  • Daniel(a) es Daniela. El Mundo y la historia de una niña transexual de ocho años.
  • ¡Ánodos, cátodos y circuitos, este fue mi programa favorito! SINC sobre el 30 aniversario de la bola de cristal.
  • Economist y cómo se expandió el sida.
  • Boston Globe, ¿funcionan los “brain games”?

Os dejo con un descubrimiento reciente, Future Islands y su Seasons (Waiting On You)

Los económicos de jubilar al cartucho de tinta en las impresoras

Tinta Epson impresora

Esta semana estuve en la presentación de Ecotank de Epson, que supone la llegada a España de sus impresoras de tinta sin cartuchos intercambiables, en lo que se compra cada vez es tinta con la que rellenar los que trae integrados el equipo.

Lo interesante no es ya tanto el producto – es la primera de Epson de este tipo pero ya hay de otras marcas en el mercado – sino los económicos: vuelven a buscar margen en el dispositivo, que es mucho más caro que una similar con cartuchos, prometen con la tinta incluida en la compra 4.000 impresiones en negro y 6.500 en color (cada recambio te va a durar mucho más y para usuarios intensivos es mucho más rentable), a la par que esperan menos problemas técnicos con el relleno que con el cambio de cartucho.

Es probable que la venta de cartuchos no oficiales y de “rellenadores” de tinta de terceros vayan a forzar a que los fabricantes de impresoras como Epson tengan que reenfocar estrategia: volver a ganar dinero con el dispositivo y no sólo con los cartuchos, recambios – en este caso la tinta sólo – que duren mucho más y que siendo una decisión para mucho más tiempo animen a la gente a comprar “el oficial” buscando garantías.

HTC Re, cuando el móvil como cámara estorba

HTC Re

Estuve en la presentación de la HTC Re, una “rareza” tanto por diseño como por ser la primera vez que HTC sale de la telefonía hacia lo que llaman el “personal computing”.

Mi interés más allá de las características del producto es la justificación de la propia HTC de por qué hay espacio para una “cámara personal” diferente: tener las ventajas del teléfono de apuntar y listo, que sea muy fácil de llevar, sin irse de precio… y sobre todo no siendo un móvil. La idea es que el móvil, en muchas circunstancias, estorba.

Haces una foto y como en el móvil tienes todo ya te distraes con mensajes o correos; haces la foto y de inmediato te lías a compartir o todo el mundo se congrega alrededor del teléfono para verla; hay un gran momento y quien lo vive (por ejemplo, un niño soplando las velas de su tarta de cumpleaños) no ve rostros, ve pantallas.

HTC piensa que con Re se pueden tener las ventajas de la cámara del móvil (con el que se integra si queremos), salvando estos inconvenientes: no es tanto una cámara deportiva a lo Go Pro, es más bien una cámara personal fácil de llevar.

Por supuesto no tengo ni idea de si tiene recorrido. Mi impresión es que tiene el difícil reto de convencer a quien, además de la cámara del móvil, esté dispuesto a comprar otra no por más calidad sino por esta conveniencia. Difícil parece, pero ¿quién iba a decir que las cámaras deportivas iban a suponer un fenómeno tan brutal?

Dunbar y los límites de la amistad en las redes sociales

Path

Muy buena pieza en New Yorker con una explicación del origen del número de Dunbar – o de forma más precisa, la serie de números de Dunbar – y ese 150 como referencia del números de amigos / relaciones cercanas que somos capaces de mantener. Al hilo de lo que permiten Facebook y otros servicios de redes sociales:

cuando los investigadores trataron de determinar si las redes virtuales aumentan nuestros lazos fuertes, así como nuestros los débiles, encontraron que, por ahora, el número Dunbar de referencia, ciento cincuenta, se ha mantenido constante


Con los medios sociales, podemos seguir el ritmo de la vida y los intereses de más de ciento cincuenta personas. Pero sin invertir el tiempo cara a cara, carecemos de conexiones más profundas con ellos, y el tiempo que invertimos en relaciones superficiales se produce a expensas de los más profundas.


Podemos ampliar nuestra red hasta dos, tres, o cuatro centenares de personas que vemos como amigos, no sólo conocidos, pero mantener una amistad real requiere recursos. “La cantidad de capital social que un individuo tiene es bastante fija”, afirma el propio Dunbar

Un tema fascinante y, en esta pieza, con una mirada más inteligente que los tópicos alrededor de redes sociales (aunque confirme alguno de ellos). Merece, mucho, la pena leer la pieza entera y, en mi caso, reflexionar sobre la tesis fundamental: siendo el “capital social” de cada individuo fijo, invertir en muchas relaciones en redes implica el riesgo de deteriorar las de amistad fuerte e íntima.

Relacionado: Cuando la limitación tecnológica es virtud o por qué a veces menos es más

Windows 10 para los años turbulentos de Microsoft

Botón de inicio Windows 10

Tres sobre Windows 10:

  • En Xataka el resumen de lo que presentó Microsoft.
  • En El Confidencial una columna de un servidor analizando la estrategia de Microsoft a partir del producto, “Windows 10, dar pasos hacia atrás para coger carrerilla“.
  • También en Xataka, Javier Pastor con el debate “cinco años después, ¿cómo de lejos estamos de unir escritorio y táctil en una única experiencia?”

Por si alguien quiere más,

un debate en vídeo con varios compañeros sobre la jugada de Microsoft con Windows 10: con la foto del mercado de PC y el crecimiento de móvil y tablet, van a ser años turbulentos para ellos.

La política y la democracia en los tiempos de internet

Kiosko de prensa

Más que apreciable pieza de González Férriz en El Diario:

Hoy todas estas instituciones están en crisis o, abiertamente, en decadencia. Occidente está cada vez más desindustrializado y su economía depende más del sector servicios, donde la socialización ideológica es esencialmente distinta y la afiliación a sindicatos, menor. Los periódicos cada vez tienen menos compradores y disponen de una menor capacidad para establecer de una manera rotunda la agenda política. Las iglesias se vacían. Los cafés, los bares y los pubs han dejado de ser el lugar por excelencia de intercambio de noticias y opiniones políticas. Las novelas han abandonado el centro de la cultura que ocuparon durante dos siglos. Y la televisión, al menos en Estados Unidos, como explica muy bien Tim Wu en ” Netflix contra la cultura de masas”, se ha ido fragmentado paulatinamente en cada vez más canales y formas de consumo, de tal modo que ya no ejerce como pegamento nacional con la fuerza con que lo hacía.


Hay un argumento que puede hacer que esta preocupación se quede en nada. Es un argumento habitual últimamente ante todas las incertidumbres: internet. La socialización ideológica que todas estas instituciones establecía, dice, ahora se produce en internet. No necesitamos partidos, porque nos podemos articular políticamente en Facebook. Los sindicatos se han vendido a tal punto al sistema que la lucha real está hoy en otra parte, del copyleft a la neutralidad de la red. Somos una sociedad postreligiosa, por lo que si queremos hacer obras de caridad o donaciones, ahí está el crowdfunding, que aparentemente no nos exige creer cosas raras ni ir a reuniones, y además dispone de un cómodo PayPal. El periódico es irrelevante porque ahora podemos informarnos picoteando en distintos medios y así escoger lo mejor que cada uno de ellos puede ofrecernos. Por lo que respecta a las novelas, los cafés y la televisión… ¿quién demonios sigue necesitando esas cosas?

A veces es una pena que una pieza con un tema tan interesante sea tan corta, porque en cada apartado da pie a una mayor profundización y debate.

Sobre lo que apunta Ramón, sólo subrayar que uno de los aspectos más relevantes de lo ocurrido en los últimos años en sociedad y tecnología es la pretensión de la élite conectada de ser capaz de poner temas en la agenda de la opinión pública (véase uno, dos o tres artículos donde lo hemos tocado), que el debate de la introducción del liberalismo a través de los grandes éxitos del capitalismo tecnológico son una lectura de lo que está sucediendo, pero también que internet y fenómenos inexplicables sin él como el 15M suponen también la superación de una crítica clásica de la izquierda, la del “hombre unidimensional” de Marcuse y, por último, que “lo social en la red” también es un objeto en plena evolución, de hecho hemos pasado de una web con comunidades estáticas y establecidas (foros, blogs) a otras mucho más dinámicas y efímeras (trending topics) por mucho que se asienten en servicios fijos.

El de la política y la democracia en los tiempos de internet es uno de los grandes temas de los próximos años.

Foto: Carlos Carreter

Causas y azares 34

Llega este “Causas y azares” a su edición número 34 como recopilatorio (casi) semanal de enlaces con las mejores lecturas que uno ha encontrado y compartido en twitter, la página de Error500 en google Plus o en los dos magazines en Flipboard. Ahí van los links:

  • Por qué la apidemia del Ébola se puede parar, en New Yorker.
  • Cinco razones para acabar con la repetición en la educación. En politikon.
  • La promesa igualitaria de la democracia. En El Diario. Me ha gustado menos que a gran parte de mi “timeline” en Twitter, pero aún así merece la pena y mucho.
  • Esta pieza sobre si protestas de Hong Kong conseguirán lo que no las de Tianamen muestra clara postura USA del tema. WSJ (muro). Relacionado, en Genbeta, FireChat: así funciona el cliente de mensajería que coordina a los manifestantes de Hong Kong sin internet.
  • ¡Ánodos, cátodos y circuitos, este fue mi programa favorito! En Sinc.
  • Una mirada de asombro: la huella de Spielberg en los videojuegos. En Va de Juegos.
  • Lo que en verdad dijo Mónica de Oriol. Por Carlos Salas, para al menos criticar con todos los argumentos sobre la mesa.
  • Paul Thurrott ha probado la nueva edición de mi ratón preferido, el Arc Touch de Microsoft.
  • “Convertimos problemas cotidianos en trastornos mentales”. Allen Frances en entrevista en El País
  • Cinco años después, ¿cómo de lejos estamos de unir escritorio y táctil en una única experiencia?. Javier Pastor en Xataka.
  • Las Red.es del pasteleo en la compra pública de e-readers. Por Bernat Ruiz.
  • Hola, soy Carlos Matallanas y me acaban de diagnosticar ELA. En El Confidencial
  • Aeon con una extensa entrevista a Elon Musk. Entre otro temas, la visión de que el futuro pasa por el éxodo a Marte.
  • Bastantes autores – algunos de peso, Roth, Pamuk – se posicionan contra táctica Amazon en lucha con Hachette. NYT.
  • The Kernel sobre los buscadores para la “Deep Web”.
  • Si hay que leer algo sobre emprender y startups, que sea esta pieza de Paul Graham.
  • Más sobre Ébola en The Guardian: su descubridor (en 1976) entrevistado.
  • Econmist y otra nueva referencia sobre desigualdad y como ha evolucionado en la historia.
  • Tienes 16 años. Eres un Pedófilo. No Quieres Hacer Daño a Nadie. ¿Qué Haces Ahora?. Traducción en Medium al español de una pieza que ya recomendamos por aquí.
  • Un mes pagando por Stratechery Daily. Por Javipas.
  • En Vox: confesiones de un ex troll de internet
  • Vidaextra (Rubén Márquez para ser más exactos) ya ha analizado el Forza Horizon, que pinta como uno de mis juegos del año.

Hacía tiempo que no sonaban por aquí los “Spoon” ¿verdad? Para arreglar eso aquí está “Do you”

Y en recomendaciones literatas, tenemos el magnífico tomo de relatos “Nostalgias” (Amazon) de Mircea Cartarescu, con una edición de Impedimenta marca de la casa, es decir, magnífica. Lo comencé como una rareza y de repente ahí estaba “El ruletista”, había encontrado al Borges de los Cárpatos.

Lo de “economía colaborativa” se merece todos los premios de marketing que pueda ganar

Piso Airbnb

Afirma Versvs

Pese a lo que mucha gente suele pensar, Uber y BlablaCar solamente difieren en cuanto al tipo de trayecto que introducen al mercado de transportes (corta distancia y con horario no previsible, algo tipo taxi, frente a media distancia o larga distancia organizado con planificación previa, más como un autobús o tren intercity), pero son idénticos en cuanto a lo que hacen respecto del sistema de transporte público de una ciudad: habilitan como transporte de pago a vehículos y prestadores que antes no formaban parte de ese ecosistema empresarial


De forma que la economía colaborativa no es ni más ni menos colaborativa que la de toda la vida. Lo que conocemos como economía colaborativa tiene en común que son sistemas con la audacia suficiente para concebir como comerciables bienes con los que nadie jamás ha comerciado antes.

Hay un punto (en otros no tanto) en el que no puedo estar más de acuerdo con José, cada vez que leo o escucho “sharing economy” o “economía colaborativa” para referirse al alquiler menos regulado no hago sino sorprenderme con lo bien que han hecho marketing alrededor de lo abierto, desintermediado y el compartir.