El P4P no es un protocolo P2P, sino tecnología que los proveedores de internet optimicen el tráfico P2P. La idea tras el P4P es la utilizar la topología de la red del proveedor para seleccionar quienes intercambian con quien: saber quien está más cerca para conectarte (en la red del ISP, generalmente será quien esté cerca geográficamente) y descargar de él, en lugar de hacerlo sólo por los criterios del protocolo que se esté usando (Bittorrent u otro). De esta manera las tecnologías P4P ofrecerían ventajas tanto para los usuarios (mejor rendimiento de las aplicaciones P2P) como para los proveedores de internet, que verían minimizado el consumo de recursos.
Las pruebas que ha hecho hasta ahora Verizon arrojan una cifras esperanzadoras. Consiguieron mejorar el rendimiento de Pando hasta un 600 por ciento en algunos casos (200 por ciento de media). Los datos los da Ars Technica y los comenta Criando Cuervos. Según Banda Ancha, Telefónica también está haciendo pruebas con P4P y Pando.
Aunque a priori el P4P se presenta como una forma razonable de mejorar la eficiencia del P2P, lo cierto es que hay algunas implicaciones importantes que habría que considerar. Por un lado tenemos que se trata de los proveedores de internet ofreciendo información de su red a los distintos sistemas P2P a optimizar. Si a eso sumamos el escenario actual en el que éstos proveedores están empezando a plantearse una política de persecución de los usuarios que comparten contenidos con derechos de autor (Francia, Reino Unido, Bélgica... escenarios por la batalla por controalr internet), tenemos que el uso probable del P4P esté en sistemas con un control completo de las operadoras y que a buen seguro ofrecerán a la industria de los contenidos para proveer servicios de descarga de vídeo en alta definición. Es el escenario que llevan mucho tiempo buscando: no sólo ganar por ofrecer conexión a internet, sino también llevarse un trozo por los contenidos cobrando al proveedor.
Llegados a este punto cabe preguntarse si esto del P4P no puede desembocar en una ruptura de lo que es la neutralidad de la red: optimización de los sistemas que considero favorables a mi estrategia (por ejemplo los P2P con contenidos que incluyen publicidad como el caso comentado en el blog de Pando, la NBC usará su sistema para ofrecer descargas de contenidos de alta definición) y no dar información al resto de sistemas que no filtran los contenidos que los usuarios comparten.

El debate sobre la neutralidad de la red no es cosa sólo de los Estados Unidos, Telefónica se posiciona en el intento de cobrar dos veces por el ancho de banda (una vez a los clientes y otra a los proveedores) con un artículo al que han llamado con tremenda osadía "Net Neutrality: Diez mitos, una pregunta y una posdata".
El artículo en alegato en pro de la no regulación por ley de la Neutralidad de la red, contra la que apuntan que supone un "freno a la innovación y un corsé innecesario para la generación de nuevos servicios y nuevos modelos de negocio" (sic), comparan la red con las autopistas (analogía falsa, sobre las autopistas no hay otros servicios ni "transportan" la libertad de expresión) y que los que están a favor de la neutralidad de la red son "interesados" económicamente como Google o eBay (el resto de asociaciones y usuarios parece que no contamos). Lo mejor es cuando dicen que la neutralidad de la red hace que las "telcos estén confinados regulatoriamente de manera que ni sean muy rentables ni puedan hacer ningún negocio en la red más que el de meros transportistas", alucinante ¿ya se han olvidado de esa maravillosa incursión suya con Terra?
Vamos, la tesis es que dándole la posibilidad de priorizar el tráfico según ellos cobren, se "garantiza la innovación" y no va a existir ningún control por su parte. Claro, como hasta ahora no han podido manipular el tráfico en la red no se han creado nuevos modelos de negocio ni nuevos servicios... ¿en qué planeta viven para poder soltar perlas como esas? si no fuese por el peligro que tienen y por el deseo obvio de influir en la redacción de las leyes, sería para descojonarse. Repiten y repiten que ellos hacen las inversiones en red y que otros obtienen los rendimientos (mientras cobran las conexiones a precio de oro) y cerraron el 2005 con un beneficio de 4.445,8 millones de euros, el más elevado de su historia y un 40 por ciento superior al de 2004 (20 Minutos).
Bueno, espero acabar de jugar a las predicciones antes de que se acabe el año... esta de hoy seguro que es más arriesgada que aquello del comienzo del fin del DRM y consiste en que en 2007 Google comenzará a independizarse de las telecos en Estados Unidos. Y por independizarse me refiero a que ofrecerá una infraestructura de comunicaciones alternativa. Los motivos por los que creo que Google irá en esa dirección son:
La entrada de Google en el negocio de las telecos podría ser recibida en primera instancia como una muy buena noticia, no en vano su negocio se beneficia de que haya más usuarios conectados, por lo que harían por disminuir la barrera de entrada (el precio), pero también daría para una segunda lectura: Google como teleco sería juez y parte, proveedor de conexión y competidor de otros servicios sobre su red.
En realidad la noticia publicada por News.com no hace sino confirmar que lo se cuece en Estados Unidos supone un peligro grave para Internet tal y como hoy la conocemos.
Se trata del proyecto de ley texto aprobado por el comité responsable de la legislación de las telecomunicaciones y que ha pasado de afirmar en Noviembre que
los proveedores de banda ancha no podrán bloquear, deteriorar o interferir sin razón el acceso a internet
a su versión final en el que no hace defensa alguna de la neutralidad de la red y apenas deja un resquicio a la esperanza dejando que la Federal Communications Commission establezca las reglas. No es una victoria definitiva de las grandes telecos estadounidenses, pero si una batalla ganada, máxime cuando en la FCC hay muchas simpatías hacia la ruptura de la neutralidad de la red (véase networkingpipeline).
Estamos ante un debate crucial para el futuro de Internet, el de mantener la neutralidad de la red. Suscitado por el interés de los proveedores de banda ancha de dar un tratamiento preferencial a cierto tráfico (aquél procedente de quien les pagase), derivaría en una internet de primera para los poderosos (entre ellos, los servicios de las propias empresas de telefonía y cable que ven pingües beneficios en el vídeo por internet) y una de segunda o tercera para el resto. Si se acaba con la neutralidad de la red, acceder a un blog iraquí será mucho más difícil que hacerlo a un gran periódico que pague la factura; comprar música en una tienda indie de bajo presupuesto siempre estará detrás en el tráfico que hacerlo en una poderosa megastore. Control y censura en manos de un grupo de empresas ciegas de codicia. A todo esto hay que sumarle el cinismo de unas empresas que ya cobran el acceso a internet a los usuarios finales.
Por mucho que se trate de Estados Unidos, el peso de lo que allí se decida sobre la red de redes es indiscutible, tanto por el precedente que sienta una norma establecida en el país que creó y, hasta cierto punto controla, la red, como por el hecho de que las grandes compañías de internet son yanquis. De hecho, por una vez tanto asociaciones de usuarios como estas grandes compañías de internet (eBay, Google, Microsoft, Skype) se han unido para hacer presión en contra de la ruptura de la neutralidad de la red