Mobuzz y el marketing viral

mobuzz

Mobuzz sigue adelante, como explica Anil en el vídeo colgado en su web. Afirma que han ingresado más de 30.000 euros (bastante lejos de los 120.000 que decían necesitar), pero que con la repercusión alcanzada han conseguido cerrar acuerdos que les van a permitir seguir (publicidad, acuerdos de hosting para reducir costes). Habrá Mobuzz a partir de mañana y una nueva oportunidad para intentar mantener un videoblog profesional en la red en estos tiempos de crisis y con la publicidad como única vía de ingresos.

Aunque servidor no ha acabado de entender muchas de las reacciones “anti donación” a Mobuzz, toda vez que es un modelo de pago opcional por algo que es gratis, el punto más interesante de toda la historia es como se ha desarrollado como un caso de eso que llaman “marketing viral“. Parido por completo dentro de la blogsfera, amplificado por Menéame y recogido por los medios, el caso es que Mobuzz ha logrado una visibilidad extraordinaria a un coste marginal, la receta de todos aquellos que quieren “tener un viral”. Más o menos planificado, creo que de nuevo muchas de las reacciones contrarias se han producido por el hartazgo del marketing viral por parte de mucha gente. Salen a pedir dinero ante una posible quiebra y la reacción de parte de los internautas es pensar que todo es un montaje para lograr que se hable de ellos. Al menos es un punto a anotar para todos aquellos que quieran imitar el gesto.

Hay muchas más reacciones contra la iniciativa (las comenta por ejemplo, Luis Alonso-Lasheras), pero el balance de la experiencia creo que es muy positivo para Mobuzz. Más información en el post anuncio de Enrique y el recopilatorio que hizo Javier sobre el tema. Personalmente doné más por simpatía gremial que por afinidad con el servicio, del que apenas he visto un puñado de programas.

Relacionado: Mobuzz, crisis y economía del afecto.

7 respuestas en “Mobuzz y el marketing viral

  1. DaniFreelanci

    Bajo mi punto de vista si era previsible que se fuera a generar este ruido ante tal anuncio de Mobuzz. Ya ya…ya se que postmorten es muy fácil hablar, pero si creo que el equipo de Mobuzz, con gran experiencia en el negocio de internet, pudiera preveer mas o menos lo ocurrido. Por otro lado me ha sorprendido la cifra recaudada, pensé que lograrían más. Pero bueno, el objetivo esta conseguido, siguen adelante.

  2. Antonio Ortiz

    Yo la verdad es que no esperaba mucho dinero, más bien era tirando a pesimista… una cosa es que los muy fieles donen, pero con la base de usuarios de Mobuzz en España realmente era escéptico respecto a sus posibilidades.

  3. Jorge Galindo

    El error es verlo como un “montaje”. Yo creo que es más simple: la gente de Mobuzz no es tonta. Realmente estaban en apuros, lo que dicen en el video en el que piden salvación es cierto, pero también sabían que era muy difícil conseguirlo con su número de usuarios, etcétera. Sabían igualmente que iban a conseguir una repercusión de la hostia. Y entonces, por qué no aprovecharla al máximo para conseguir nuevas inversiones/acuerdos, o acelerar los pendientes.

    Es viralidad no totalmente planificada pero sí prevista. Como la mayoría del contagio hoy en día.

    Por lo demás, bien visto lo del hartazgo: es cierto que lo que llama la atención es que en seguida hemos salido con lo del marketing viral casi todos. Los signos de saturación de esta pseudotécnicacosarara (no sé cómo llamarla, la verdad) ya comienzan a ser evidentes entre un sector determinado. Y acabará por serlo en todo sector. Como siempre.

    La duda que queda, es, pues: ¿viralidad intencionada-viralidad no intencionada? ¿Qué es intención y qué planificación? De hecho, ¿qué es exactamente la viralidad, sin marketing? Etcétera.

  4. Antonio Ortiz

    Estoy de acuerdo con el punto que dices, puedes pretender o preveer que algo será viral, pero planificar el cuanto… si alguien tuviese esa barita se estaría haciendo de oro (hablo de viralidad auténtica, no de la de pago)

  5. Un navegante

    Pues para mi ha sido vergonzoso utilizar la técnica de pedro y el lobo. Y lo que más me ha entristecido es perder ya para siempre la credibilidad de gente como Enrique Dans, porque no han cumplido su palabra. Casi nada de lo que prometieron se ha cumplido. Asi que ha sido todo una gran mentira, otros dirán que una gran estafa.

  6. Gonzalo Martín

    Hombre, la gente de Mobuzz sabe lo que es la red, pero de ahí a que sepan el impacto que tiene algo… eso no lo sabe nadie. Ha sido una apuesta y poco más. Yo creo que nos gusta buscarle a los hechos (a todos, en la política, en el deporte) un grado de conspiración y de control de la situación que casi nunca se tiene. Miremos nuestra vida cotidiana, nuestros sites y preguntémonos si somos capaces de atinar tanto o controlar tanto a nuestra audiencia.

    Es evidente que todos pensábamos que no lo iban a conseguir, era mucho dinero. De hecho, no lo han conseguido. Dudo mucho que esperaran que se les abrieran puertas cuando lo hicieron. En realidad, ha sido un último cartucho a la desesperada que parece que les ha salido bien. Varsavasky lo ha explicado bien: pasa de ser el último estertor de un ahogado a una jugada maestra.

    Pero para la historia de nuestra Red queda evidente algo: la agresividad antiempresarial (de sus fundamentos) de una parte de la sociedad española es espeluznante. A los gritos por el sistema de donación hay que sumarle los gritos al cobro de Zattoo. Da igual lo que se haga, poca gente entiende el pago como compensación justa al esfuerzo. Es el país del búscate la vida.

  7. Un navegante

    La gente se mosqueó por la tomadura de pelo, porque si tu te pones a pedir dinero para tu sitio web no obtienes ni un duro. Resulta ofensivo que gente que se le presume una objetividad y un peso en el medio se apunte a una jugada tan ruin como hacer un efecto viral para ayudar a un amigo y decir que no, que no era eso lo que se pretendía. Lo que a la gente no le gustó fue el engaño ¿? o manipulación ¿? y no el hecho de pedir dinero en si. Las formas, desde el principio hasta el final. Lo de que viene el lobo, que viene el lobo…