Kindle y el libro electrónico o el ultraportátil en la escuela

Amazon Kindle

Amazon prepara una versión para estudiantes de Kindle, su lector de libros electrónico. La noticia llegó, casualidades de la vida, justo un par de días después de que tendero digital se quejase precisamente de que en pleno siglo XXI siguiéramos obligando a los chavales a acarrear un montón de libros de la casa a la escuela. De hecho, en España me consta que la gente de Papyre está trabajando también en una versión especializada, que incluiría un montón de libros de consulta y enciclopedias (hasta una versión de la Wikipedia). Sobre lo de Kindle informa, entre otros, News.com.

La idea de cambiar las versiones en papel por un lector de libros electrónico me parece sensata, una evolución que ahorraría dolores de espalda y talas de árboles, permitiendo la reutilización del soporte físico, una actualización eficiente de los contenidos y poder anotar en los libros sin temor. No creo que la filosofía de Kindle sea la más adecuada en todo caso, nos llevaría a que sólo podríamos comprar los libros de texto a un único proveedor, pero con soluciones más abiertas y neutrales, tendría sentido.

Ahora bien, quizás toque plantearse si lo que necesita la escuela del siglo XXI son dispositivos “receptores de contenidos”, que sólo permiten lectura y que mantienen esencialmente el modelo actual. ¿No tendría más sentido quizás apostar por ultraportátiles? Pienso en equipos como el Asus Eee, Dell Mini, Mini Note y otros tantos que se han apuntado a la tendencia. Dispositivos que permitiesen no sólo el rol de emisor, sino también el de creador, el de participante, la interacción en una escuela que potencia la creatividad, que utilice blogs (u otras herramientas que permitan interacción) y apueste menos por la memorización. No soy un educador, sé que decir esto es mucho más fácil que hacerlo, pero cada vez que hablo con docentes que están apostando por este tipo de planteamientos, más convencido quedo de que lo que se necesita en la educación de hoy en día es más participación, más creatividad y menos encorsetamiento. Los dispositivos por los que se apueste serán reflejo de la idea de escuela que tenemos para el siglo XXI: en mi opinión, Kindle no, ultraportátil, sí.

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