Facebook Beacon y la privacidad

Facebook quiere saberlo todo de ti, así podríamos resumir su Facebook Beacon, un sistema por el que los usuarios de la red social podrán enviar información desde servicios externos (de momento hay 44) a Facebook. Pero en la red social más analizada en este blog han metido la pata hasta el fondo con este movimiento. Sirva de ejemplo lo que cuenta Charlene Li (por cierto, blog recomendable en Forrester.com): compró una cafetera y se encontró que todos sus contactos se habían enterado porque apareció en su newsfeed, algo que no era lo que ella buscaba. Lo mismo sucede con otros servicios adscritos a Facebook Beacon: las películas que compras, los viajes que contratas, etc…

El planteamiento erróneo inicial es que se daba por supuesto el consentimiento para agregar información, no había aceptación explícita por parte del usuario que estaba obligado a prohibir la comunicación si no quería que sus acciones en otras webs fuesen ligadas a su usuario en Facebook (salía durante unos segundos un pop-up preguntando, pero no es un sistema que se pueda considerar fiable). Ahora parece que dan marcha atrás, según Allfacebook el usuario deberá aceptar explícitamente el participar en Facebook Beacon.

El problema es, por un lado, el control del usuario y qué este tenga la impresión de controlar con seguridad en cada momento qué pasa con sus datos. Por otro, es la pérdida del contexto de navegación: si estoy en Facebook parto de que la información de lo que hago queda ahí y es compartida con mis contactos; si estoy comprando un libro, escuchando música en otra web o adquiriendo una muñeca hinchable entiendo que es un acto que se mantiene privado, no es para ser compartido a priori con nadie más. Facebook se ha mostrado como un monstruo obsesionado con tener todos los datos del usuario y se ha visto obligado a rectificar por el aluvión de críticas recibidas, por lo que desprenden una valoración de la privacidad de sus usuarios meramente oportunista. Mal asunto.

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