El éxito de Kickstarter: hay que tomarse en serio el crowdfunding

Una de las mayores dudas que uno ha atesorado con el crowdfunding ha sido que, descontado el efecto novedad, hubiese realmente masa crítica para que supusiese una alternativa real a los modelos habituales de financiación de proyectos. Las noticias que han ido surgiendo los últimos meses sobre Kickstarter están empezando a disipar esta duda, dejando claro que al menos el mercado en Estados Unidos está respondiendo de una manera sorprendente.

Por un lado tenemos golpes de efecto deslumbrantes: Double Fine consiguió más de un millón de dólares en un día en Kickstarter (eso sí, proyecto auspiciado por Tim Schafer, un veterano de la industria, para hacer una aventura gráfica, género amado por mucha vieja guardia del mundo de los videojuegos), Elevation Dock (proyecto para crear “el mejor dock para iPhone”) también ha conseguido más de un millón de dólares en financiación, casi un 10% de las 200 películas que participaron en el festival de Sundance fueron financiadas a través de Kickstarter (The Creators Project). No está nada mal.

Cierto que podemos cegarnos por el sesgo que produce que son noticiosos los proyectos con éxito y no tantos y tantos que no consiguen la financiación, pero las estadísticas de 2011 de Kickstarter también responden a esto: más de 11000 proyectos financiados con éxito (una tasa del 46%) y 100 millones de dólares recaudados. Proyectos de todo tipo; música, diseño, emprendedores de todo tipo… pero la que mayores fondos recauda es cine.

Y lo más interesante está por venir, por entender bien las claves que motiva a los “inversores” a participar en proyectos de Crowdfunding. Hasta ahora menos tenido el efecto novedad y gente que ya tiene prestigio y visibilidad (caso de Tim Schafer,Jero Romero en España), pero también son necesarias otras claves para poder explicar esos 11000 proyectos en Estados Unidos en sólo una plataforma. Por un lado tenemos los incentivos inmediatos (precompra, al meter pasta tengo derecho a una unidad de lo producido; inversión, participo de los beneficios), pero creo que el fenómeno no explica el riesgo que asume la gente sin sumar la motivación de apoyar el proyecto que quiero que exista. Y ahí juega un papel clave tanto quién lanza el proyecto de crowdfunding como su capacidad de comunicación y marketing de la iniciativa.

Por cierto, en España merece la pena seguir a varios proyectos que van en la línea de Kickstarter, como son Lánzanos o Verkami.

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