En defensa del «slow read»

Esta noche me disponía a escribir una pieza en apoyo al «slow read», pero este artículo de The Atlantic lo hace mucho mejor de lo que yo lo haría. Responde a uno de mis mayores temores, el de dejar de leer buena literatura ya sea porque la vida adulta es más complicada que la de mi adolescencia de ratón de biblioteca, ya sea porque el ritmo de la web me haya castrado para la lectura profunda, detenida y lenta, ya sea porque haya abrazado un cacharro para leer plagado de interrupciones y tentaciones, ya sea porque me haya vuelto uno de esos «profesionales» que sólo leen libros «prácticos» para su trabajo.

Perder este acto de descubrimiento, de creación, de entretenimiento y, a la vez, de autoconocimiento que es la literatura de ficción me resultaría un empobrecimiento imposible de compensar con cualquier otro tipo de experiencia. Y no, no me resultan comparables ni el cine, ni los videojuegos ni los géneros novedosos como los «libros transmedia», que pueden estar muy bien, pero no son ese envite a la inteligencia pura que es la literatura. Poco que añadir al artículo de The Atlantic más allá de reforzarme en defender esos momentos de lectura lenta e ininterrumpida y dejar una recomendación literaria para quien ande buscando una novela en la que sumergirse: El Mar, de Banville, el libro mejor escrito que he leído en los últimos años.

PS: a veces he tenido la tentación de recomendar novelas aquí en el blog, pero me ha frenado la sensación de que rompería la línea tecnológica esperada

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