Editoriales y tiendas de libros ante el espejo de la industria de la música

Lo bello y lo tristeMerece la pena leer los comentarios de fesja en eConectados a las posturas de los editores y libreros en España ante el libro electrónico, recogidas en El País. No estoy de acuerdo con todo lo que dice, pero sí con el argumento principal: el baile ha empezado y quien crea que la integración con internet de una industria se puede quedar en la mera “digitalización” – permanencia de los mismos procesos, los mismos actores, el mismo negocio y los mismos márgenes con bits que con átomos – es que no ha aprendido nada de lo que ha ocurrido con otras industrias, desde los viajes hasta la música pasando por la información.

Libreros tradicionales Vs nuevos libreros

La estrategia de las editoriales para el 2010 pasa por ofrecer herramientas tecnológicas para que los libreros de siempre vendan libros electrónicos. No coincido con fesja en que necesariamente estemos ante un proceso de desintermediación, pero sí que quien es buen comerciante en offline no lo es necesariamente en online. Sólo quien sepa de internet y haga una apuesta decidida por el nuevo formato puede tener éxito, y en la red se aplicarán economías de escala: no parece probable que sobreviván miles de tiendas que vendan todas el mismo producto, la tendencia es la concentración a favor de quien da el mejor servicio, tecnología y soporte. Lo que salva a las librerías de la existencia de un “Amazon español” es la ley del libro que fija los precios, algo que provoca que no se apliquen economías de escala al sector, pero también que a veces resulte más barato comprarlos en Estados Unidos. Este tipo de protección cuando se tiene que formular una oferta frente a la copia gratis deja de tener sentido alguno.

Pensar en la capacidad de prescripción como tabla de salvación del librero tradicional es una apuesta por el corto plazo, en la propia red aparecen los nuevos influenciadores, desde expertos y críticos hasta otros usuarios. Varios estudios de la influencia en decisiones de compra apuntan a estos entornos como cada vez más decisivos. ¿Salvó acaso este rol a los vendedores de las tiendas de discos? .

Amazon Kindle

Las editoriales ante internet más allá del libro electrónico

Respecto a las editoriales, si por el “status quo” quieren cuidar la relación con los libreros, deberían ir pensando en un plan B. De otro modo quedarán en manos de Amazon y un par de actores más que controlarán la relación con el cliente, ¿Vender directamente? Sí, pero no: los usuarios tenderán a preferir plataformas que concentren toda la oferta porque resulta una mejora experiencia que tener que ir buscando de web en web. La industria audiovisual ha parido Hulu, las discográficas están detrás de Spotify… posiblemente después de enfrentarse a la realidad de 2010 veamos algo en ese sentido por parte de las editoriales. Todavía queda camino para que el libro electrónico sea de una adopción significativa en España, pero es un error estratégico dejar que sean el P2P y las descargas gratis las que satisfagan esta demanda.

Hablamos de desintermediación, pero también toca empezar a plantearse el escenario de la autoedición en plataformas como Bubok, algo que empieza a ser interesante para esa gran mayoría de escritores que vende pocos ejemplares y para la que la escritura es poco más que un hobby remunerado. No creo que las editoriales tengan que volverse locas en los próximos meses – creo que el cambio va a ser más pausado que en otras industrias – pero sí que a medio plazo su rol estará más cerca de una empresa de marketing especializada, como las discográficas.

DRM y precio del libro

El mundo digital tiene una característica ineludible para quien quiera vender contenidos: la copia es exactamente igual al original. Esto provoca que por un lado se tenga la tentación del DRM para intentar evitar que se copie, algo que los libros digitales volveremos a discutir. El resultado de estas prácticas es que, por un lado cuando compro en Amazon realmente no estoy comprando, estoy poco menos que alquilando: no puedo revender el libro, tampoco prestarlo; por otro, tenemos la incompatibilidad entre formatos, tiendas que venden libros sólo para algunos dispositivos, usuarios que quedan atrapados en una plataforma y que perderían los libros si se cambian. Estos problemas ya los hemos vivido con la música, aunque es posible que se toleren mejor en el entorno del libro por la diferente forma en que se consumen: generalmente leemos una vez y, si acaso, volvemos a consultar. Siendo así es posible que nos duela menos el DRM siempre y cuando…

… siempre y cuando el precio del libro electrónico sea mucho menor. De entrada porque la percepción de valor por parte del comprador es menor (es un fichero, asume que los costes de distribución son tienden a cero), pero también porque se vende en un entorno en el que la copia es posible y perfecta. ¿Cómo se puede luchar contra el todo gratis del P2P? Con experiencia de usuario. La mala noticia para las editoriales es que quien está haciendo esto es Amazon con Kindle: desde el dispositivo tener al alcance inmediato la gran biblioteca universal, algo mucho más satisfactorio que buscar, descargar, comprobar, pelearse con el formato que supone la descarga de libros de P2P o de los servicios tipo Megaupload o Scribd. Sin ir más lejos, he estado probando a buscar libros de Kawabata en la red para descargar gratis y la experiencia no ha podido ser más frustrante, los grandes best-sellers son fáciles de localizar, la larga cola no tanto.

Posibles escenarios del futuro para libreros, editoriales y autores

Llegar tarde a la reconversión o hacerla bajo la asunción de que en el fondo “no va a cambiar nada” es una forma tan válida como cualquier otra de suicidio. Como cualquier sector que se enfrenta con la integración con internet – y no sólo con la digitalización – lo que se puede esperar es que cambien procesos, negocios, que caigan algunos elementos de la cadena de valor que ya no son necesario, que cambien márgenes y comisiones y que surjan nuevos actores en la distribución, comercialización y el marketing. No quiero acabar el artículo sin subrayar los dos últimos párrafos que ha escrito fesja:

Las librerías se convertirán en Cafés de tertulia. Esta propuesta es algo personal, pero creo que una manera muy interesante para las librerías de reconvertirse (y la única a medio-largo plazo) es añadir una cafetería y tener sesiones de tertulia, traer a escritores a dar charlas, tener un ambiente cómodo rodeado de gente que le guste leer. Librería + Café Gijón. Tendrían una web con comunidad donde se hablaría también virtualmente, recomendarían nuevos libros, y tendrían una web de venta de libros electrónicos.

Lo que no tiene sentido es proteger lo improtegible. Las librerías cerrarán como han cerrado las tiendas de discos y los videoclubs, y como están cerrando las tiendas de videojuegos. Los precios bajarán por muchas leyes que hagan (buscar libro en google=coste cero). La única duda es cuánto quieren sufrir, ¿quieren trazar ellos la ruta hacia la digitalización de los libros o quieren que se la fijemos sus clientes? Este año lo veremos…

Relacionado: Los detectives salvajes en el Kindle.

21 comentarios en “Editoriales y tiendas de libros ante el espejo de la industria de la música

  1. ¨Es triste ver que las editoriales no han aprendido nada de lo que les pasó anteriormente a las discográficas y al cine. Han tenido años para prepararse y aún así esto les va a pillar totalmente con el pie cambiado.¨ Querrás decir que los ejecutivos de las mismas, esos mismos que cobran decenas de veces más que un trabajador medio, simplemente están más dispuestos y acostumbrados a defender su chollo de empleo que el negocio al que pertenecen (si le echan se irán a robar a otra parte). En fin, que les den ya que visitando taringa.net o haciendo una somera búsqueda en la red tengo casi lo que quiero. En todo caso si quiero un libro tradicional de esos que no casan bien con los lectores (de fotos etc) yo me los compro en abebooks y me salen más baratos que en España y me llegan en menos de una semana (nada del mes que tengo que esperar por cada libro que pido)

    Al de ¨Un portatil vale unos 600¨, pues chico, en el disco duro de mi ordenador tengo más libros DE LOS QUE PODRÉ LEER EN MI VIDA así que menos lobos. Yo también hice mis cuentas del lechero cuando compré el coche con eso de litros consumidos etc y no se cumplieron aunque la comodidad de no tener que depender de taxis o trenes me ha compensado (estuve hasta los 26 dependiendo del transporte público y …nunca más) de la misma forma que no se puede medir en dinero la seguridad y comodidad de ir en un mercedes en vez de un fiat de segunda mano. Por cierto, esas cuentas están equivocadas porque NADIE utiliza el adsl únicamente para una cosa como nadie le regala a la abuela una blackberry de 600 euros con contrato de datos para que hable con los nietos desde el pueblo y por supuesto nadie paga 15 euros por un libro en formato electrónico teniendo el formato tradicional casi al mismo precio.

  2. Creo que es interesante el aviso que nos hace Tom6767: al fin y al cabo, los libreros se la están jugando y, en teoría, conocen su negocio mejor que nadie (aunque, apunto yo, pueden estar sufriendo algún tipo de miopía).

    Creo que, resistencias aparte, el problema más complicado, y que requeriría una serena reflexión, especialmente por los implicados, es saber cuál es el modelo de negocio adecuado para el sector editorial (en todos sus actores) que conjuga de forma realista y equilibrada las realidades y bondades del libro electrónico, Internet y los modelos 2.0 con el libro en papel (que creo que aún sobrevivirá mucho, mucho, tiempo), los derechos de autor, precios, el papel de editoriales, agencias y librerías, etc, etc, etc

    De alguna forma, a esto me refería con la situación (3) de mi comentario anterior.

  3. Un portatil vale unos 600 euros dura unos 4 años. 600 / 4 = 150 euros/año.
    el adsl vale sobre 40 euros /mes. 40 * 12 = 480 euros año.
    Un lector de ebooks vale sobre 250 euros dura unos 4 años 250/4 62.5euros año

    150+480+62.5= 692.5 euros al año hay que gastarse para poder comprar ebooks
    y leerlos.Luego habria que pagar los ebooks.

    ¿Cuantos libros convencionales me puedo comprar por ese precio?
    Mas de los que puedo leer en un año.

  4. El problema no es no querer pagar y conseguir todo gratis como se han dicho por aquí, sino el tener un sistema fácil de conseguir los libros, y Amazon está demostrando como se puede hacer.

    Estás con el Kindle de viaje y te has terminado un libro, tranquilamente buscas en su base de datos y en unos pocos minutos tienes un nuevo libro que leer y con un precio menor a 10 dolares.

    Amazón ha hecho público que este año ya a vendido más libros electrónicos que en papel. ¿seguro que ese no es el modelo que hay que seguir?

  5. Yo, sinceramente, no creo que el mayor problema sea de índole tecnológico que está basttante resuleto y, lo que quede por resolver, seguro que se resuelve rápido. Creo que el problema es de modelo de negocio y de la eliminación o la justa compensación a todos los eslabones de la cadena de valor.

  6. Yo hace unos meses le compré a mi novia un Papyre ya que le gusta leer mucho y ya empieza a ser un problema el almacenaje de los libros que vamos teniendo, y lo “divertido” fué que al querer comprar la trilogía de Millenium no pude, no había ningún sitio que la vendiera, por lo que tuve que buscar de donde bajarmela (y claro, gratis…)

    Pues si algo como Millenium no se pude comprar, imaginaros lo demás, así que alfinal te encuentras bajando libros gratis simplemente porque no se pueden comprar.

    Y claro, yo no soy el único, cadavez conozco más personas que comprar lectores de ebook que me preguntan de donde pueden conseguir los libros para leer, gente que pagaría por el libro, pero lo que no va ha hacer es después de pagar un ebook, comprarse libros en papel, porque lo que buscan es la comodidad que da este tipo de lector.

    Que dejen ya a los libreros, que han estado durante muchos años aprovechandose del resto de ciudadanos con una ley ilógica, y que creen ya un gran portal donde vendan los libros quitándole al precio los costes de fabricación, distribución y los márgenes de los intermediarios. Verán que con esos precios se venden muchos más libros y ganan más dinero.

  7. Hablas de Bubok pero parece que es una de las partes mas afectadas por todo esto y a no ser que cambie su modelo (tendría que haber comenzado ya) no sobrevivirá.

    La solución que aporta Bubok es básicamente la auto edición en papel ya que en formato electrónico el problema no es tal y , prácticamente, cualquiera puede hacerlo. Yo creía que apostarían por convertirse en una librería de ebooks ya que parece la opción mas viable pero no lo han hecho, supongo que porque no han conseguido la tracción necesaria.

    Es solo una opinión, pero les queda un telediario.

  8. Muy buen punto Miguel. Creo que Bubok tiene un rol claro a corto / medio plazo, los escritores que usan este tipo de servicio siguen demandando tener su “libro físico”… a largo es algo más complicado porque también actores como Amazon aceptan la autoedición. Creo que su futuro a largo pasa por ser también punto de venta de editoriales en libro digital

  9. Evidentemente, las librerías lo llevan crudo con el libro electrónico. El valor de esa pequeña librería que está al lado de mi casa es precisamente que está al lado de mi casa. En Internet ese valor desaparece, me da lo mismo si el servidor de Amazon está al lado de mi casa o en el otro extremo del mundo. Asimismo, el valor de esa gran librería que está en en centro de mi ciudad es que tienen miles de libros en su tienda, pero también en Internet desaparece ese valor, en Amazon hay muchos más. El libro impreso va a seguir existiendo, así que algunas librerías sobrevivirán, pero pensar que una librería tiene futuro en Internet es querer soñar despierto a no ser que seas un gigante como Amazon o B&N.

    Con respecto al precio del libro electrónico, hay 3 opciones:

    - Cobrarlo a precio similar al del libro impreso: la peña se te irá al pirateo en masa. Lo siento si esto no gusta, pero es la pura realidad.

    - Cobrar el precio más bajo posible en base a aprovechar las reducciones de costes: si un autor está cobrando un euro por libro impreso (caso frecuente), poner el electrónico a 2 euros o así. El autor sigue ganando lo mismo, y el resto da para sufragar los otros costes si las cosas se hacen bien.

    - Apostar por alguna clase de modelo de negocio basado en la gratuidad. Bookboon ya lo esta haciendo, dan sus libros gratis con anuncios insertados (hay mucho espacio para anuncios dentro de un libro), y también hay otras posibilidades.

    Lo que no es una opción es lo que las principales editoriales e incluso algunos autores (J.K. Rowling) han hecho hasta ahora: permanecer al margen. Lo único que consigues es que la gente que quiera leer Milenium o Harry Potter tire del pirateo incluso si desean pagar o no les importa ver anuncios.

    Con respecto a la Ley del Libro, no creo que tenga mucha influencia en Internet. Puedes forzar a Amazon a vender al mismo precio que la web de la librería de la esquina, y la gente seguirá sin saber siquiera que esa web existe. Que el precio (alto o bajo) sea el mismo no va a salvar a la web del Tío Pepe, si fuerzas a Amazon a tener un margen comercial demasiado alto, lo gastará en publicitarse, o en vender los Kindle más baratos, o en lo que sea para captar más visitas. El Tío Pepe, sencillamente, se va a quedar a 2 velas.

    En cuanto a las editoriales, deberían leer con mucha atención lo que escribiste sobre Hulu y Spotify. En el futuro la librería online y la editorial serán la misma cosa, en Internet Amazon es su principal competidor, no su principal cliente. Cuando publicar un libro consiste en enviar un fichero a varias webs, cosa que puede hacer la secretaria de un agente literario, o el propio autor si no tiene agente, la editorial es algo que pierde su razón de ser. De la misma manera que hemos hablado del valor de las librerías, ¿cuál es el valor de las editoriales? Desde luego, no consiste en contratar un corrector de pruebas o un traductor, eso lo puede hacer cualquiera, sino en seleccionar qué libros se venderán lo suficiente como para que salga rentable una tirada de 3.000 ejemplares. En Internet desaparece ese valor, no existen las tiradas en Internet, cada ejemplar descargado es rentable, incluso si es el único que se vende de ese libro.

    Por cierto, Amazon ha firmado un acuerdo con Publidisa, y desde luego los Kindle se venden ya en España. Que Amazon está preparando el desembarco en España es obvio. Cuando eso suceda, entonces sí que vamos a ver fuegos artificiales de los gordos. Hasta ahora los enanos españoles (editoriales incluidas) se han salvado sólo porque los gigantes USA han estado demasiado ocupados en su país, pero cada vez se están fijando más en el mercado europeo (incluido el español).

  10. La ley del libro creo que está influyendo desacentivando la compra por internet (más cara por los gastos de envío) y la instalación en España de actores como Amazon, que además de en servicio compiten en precio. Coincido en que estarán aquí más pronto que tarde… ¿2010?

  11. antonio, de acuerdo contigo en tu post. Respecto al proceso de desintermediación, vamos a eliminar directamente a la fabricación y a la distribución. La duda está en si habrá editoriales y en si habrá librerías-webs. Yo creo que sí, pero habrá una concentración como bien comentas; y no será necesario tenerlas para publicar un libro. Como he especificado en los comentarios de mi entrada, todo depende de cada autor. Puedes empezar sin editorial, pero te puede interesar tenerla para que te ayude en la corrección del libro, en el marketing, en la organización de charlas, etc. Y seguirá habiendo webs-librerías pero van a tener que diferenciarse para poder competir con las grandes, ya que el coste de irte a otra web es cero.

    A ver qué hacen y si alguien del mundo de las editoriales y librerías leen los artículos que se están publicando al respecto.

    feliz año por cierto :-)

  12. Diferenciarse es una palabra clave como dices fesja. En Málaga tenemos ejemplos de todo tipo, desde quienes están evolucionando a un concepto más cercano a “centro cultural” con eventos, clubs de lectura y demás frente a los que siguen igual que hace 50 años. Creo que hay un futuro mejor para los primeros

  13. http://www.papyrefb2.net/frames/listaautoresbis.php?autor=Kawabata,%20Yasunari

    Por si te interesa. Hay sólo cuatro pero algo es algo ;-)

    Es triste ver que las editoriales no han aprendido nada de lo que les pasó anteriormente a las discográficas y al cine. Han tenido años para prepararse y aún así esto les va a pillar totalmente con el pie cambiado.

    Por cierto, echando un ojo así por encima a cómo está el panorama en Francia es para echarse a llorar: http://livreelectronique.fnac.com/

    eBooks a 18 o 20€. Una verdadera tomadura de pelo.

  14. “El maestro de Go” es una de mis lecturas pendientes desde hace años… y coincido, hace años que esto estaba poniéndose en marcha y lo más seguro que acabemos viendo a las editoriales presionando al gobierno para que les ayude prohibiendo tal o cual cosa

  15. Me han interesado mucho tanto este artículo como el de eConectados a que te refieres.

    Yo diría que, desde el punto de vista de los libreros, hay tres enfoques (negativos) en este tema

    (1) El de los que no reconocen el problema (creo que todavía muchos)

    (2) El de los que lo reconocen pero no le dan importancia, bien porque piensan que el e-Book es una moda pasajera o que nunca acabará con su negocio, o bien porque piensan que con una dosis de protección legal podrán sobrevivir. Quizá también, según edad, haya quien se haga cuentas y piensa que si aguanta 10 años más…

    (3) El de los que reconocen el problema y quieren afrontarlo seriamente…pero no saben cómo.

    La casuística (3) creo que es relevante porque lo cierto es que, al menos según yo lo percibo, en el libro digital como en la música digital, parece claro que el modelo de negocio tradicional está obsoleto y no sobrevivirá mucho tiempo…pero lo que no está claro es cuál es el nuevo modelo de negocio. Hay ideas, hay experiencias…pero el camino aún está borroso.

  16. En el punto 3 creo que es donde merece la pena centrar la discusión como dices. ¿pago por libro? ¿cómo mejorar la experiencia? ¿un modelo de pago por acceso a lo spotify? Coincido en que es un terreno a explorar, pero ahí tenemos décadas de experiencia de la industria musical

  17. Es curioso que siempre sea gente ajena a los interesados los que les den consejos de cómo deben manejar su propio negocio. “La industria no aprende nada”. ¿No? ¿no será que los que no son de ese negocio – pero quieren aprovecharse como consumidores- están dando consejos pero no a favor de la industria sino de los ellos mismos, de los que dan los consejos?

    Nadie mejor que uno mismo para saber qué le interesa. Si los autores “no cambian”, si la industria “no cambia”, allá ellos. Es su negocio. Si se equivocan perecerán. Si aciertan, se harán millonarios. Es su apuesta. Que hagan lo que quieran.

    ¿A qué tanto interés en “enseñarles” lo que deben hacer? ¿No será que todos esos consejos, esas reflexiones sobre la industria lo son en realidad sobre los que los hacen?

    El problema, creo, es que todos los que hablan no miran por el futuro del negocio sino que sólo buscan que los contenidos sean gratis. Pero eso se podría aplicar a cualquier otro negocio. Recomendemos el pan 2.0; la ropa 2.0, los taxis 2.0, el frigorífico 2.0— la industria cambia, todo gratis!!

    Pues va a ser que no, pienso.

    Los editores seguro que saben lo que se hacen porque se juegan su pan y sus millones. Si no hacen caso a tantisimos consejos que se les dan por algo será. Porque lo que seguro que no son es ciegos y tontos. Al revés, muy listos. Otra cosa es que “sus” intereses coincidan con los “nuestros como lectores”. Probablemente no pero ellos han de velar por su dinero, no por el nuestro.

    Saludos

  18. Bueno tom, te comento:

    * No hablo de “que los contenido tengan que ser gratis”, digo que una copia digital es igual al original, que la distribución en la red tiene unos costes tendentes a cero y para hacer negocio con los contenidos en este entorno se tienen que hacer cosas diferentes a cuando esto no sucedía.

    * En cuanto a que cada cual puede hacer lo que quiera con su negocio, completamente de acuerdo. En todo caso, también cada cual puede hacer los análisis que considere oportunos (aquí está el mío) y siempre creo que más fructífero discutir los argumentos que negar el debate porque “seguro que es para provecharse”

    * “Seguro que saben lo que hacen”, es un axioma que pondría en cuestión Tom. Si todo el mundo supiera lo que hace, ninguna empresa fracasaría, ningún cambio ocurriría… y la realidad nos indica que las cosas no son así. Otra cosa es que uno pueda estar más o menos equivocado, pero que los empresarios de un sector siempre aciertan creo que convendrás que es bastante discutible

  19. Es otra consecuencia de la brecha tecnológica. Hace 15 ó 20 años en las oficinas había empleados que, por edad o carácter, eran reacios a utilizar los ordenadores y los recursos informáticos. Hoy hay gente que pasa olímpicamente de internet y vive despreocupada del asunto como si la red no existiera. Algunos sufren el inevitable desfase generacional, otros son alérgicos a la tecnología y otros adoptan una pose estúpidamente bohemia y se regodean en su forma de vida Low-Tech haciendo de ella una seña de identidad. Me temo que en el gremio de editores y libreros abunda esta clase de gente. Entre las escasas y manipuladas noticias sobre los nuevos medios que les llegan por los canales tradicionales y la sordera voluntaria que padecen, no se enteran de la película y creen que al resto del mundo se le ha parado el reloj igual que a ellos. Nada más lejos de la realidad, claro. De hecho, al menos en mi opinión, estamos en los albores de una revolución tecnológica y cultural quizá sin precedentes, tanto por su amplitud como por su velocidad. Una revolución que va a borrar del mapa (ya lo está haciendo) sectores enteros de producción. La industria discográfica, por ejemplo, es un cadáver que se mantiene en pie porque otros lo sujetan. Y ya está en el punto de mira el sancta sanctorum e icono absoluto de la cultura universal: nada menos que el libro impreso, y con él toda la industria editorial.

  20. Coincido, especialmente en el mundo de las letras hay un cierto “orgullo tecnófobo” y todo estas posturas son como dices producto de esta brecha digital

  21. Coincidimos en que ese es el punto más importante y que, en efecto, la industria de la música, muy similar a la del libro en muchos aspectos, tiene años de ventaja en estos temas pero, hasta donde yo percibo, tampoco en la música está claro cuál es el camino a seguir ¿ no ?

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