Con la conversación a otra parte y los comentarios en blogs y medios

Hace un par de años la palabra de moda (o “buzzword” que dirían algunos) no era “comunidad” sino “conversación”. El fenómeno blog seguía como niño mimado de analistas, periodistas – y blogueros, claro – mientras las redes sociales y otras comunidades online empezaban a explotar. El caso es que entonces una de las aspiraciones de muchos usuarios avanzados era de la poder concentrar y seguir todos sus comentarios, gestionar la conversación distribuida que la llamaban. Tiempo más tarde y en plena eclosión de las comunidades y redes sociales, asistimos a dos procesos interesantes: nuevos centralizadores que resuelven aquél problema y nuevas vías de dispersión de la llamada “conversación”.

Por un lado a este problema se han propuesto soluciones como la de Disqus o la de Intense Debate (adquirida por Automattic, la compañía de WordPress): sistemas de comentarios que ofrecen servicios adicionales y que pueden ser utilizados por otras webs. Las ventajas de estos servicios son que ofrecen desde threading para las conversaciones hasta votaciones, suscripción por correo o RSS, un registro único para todas las webs que lo usen y todo servido por ellos. La desventaja, que los datos los almacenan dichos servicios (implicaciones de LOPD) y cualquier otro elemento que se quiera ofrecer a los usuarios de tu página en el futuro queda muy limitado porque no los gestionas tú directamente.

Luego tenemos los servicios que se llevan la “conversación a otra parte“: Friendfeed, Bitacoras.com y Menéame son ejemplos de ello. Hasta Google Reader apuesta por esta tendencia: comentarios en las webs en las que la gente accede a los contenidos, no donde los contenidos son producidos, porque se quiere conversar con la comunidad con la que se consumen, no con la comunidad del sitio que los produce. Muchas veces esto genera aflicción y quejas entre los productores de contenidos – blogs, medios – que asisten a que en Menéame hay 100 comentarios a su artículo y en la fuente original muchos menos. En todo caso, guste más o menos, la posibilidad está ahí y si los usuarios lo prefieren, el recurso de la pataleta no lo va a evitar. Hay aproximaciones que abogan por la integración, como el plugin para traer los comentarios de Menéame a la fuente de la noticia si ésta usa WordPress (BlogEstudio), pero esto chirría muchas veces por el distinto contexto de uno y otro.

Y luego tenemos un actor cada vez más relevante en todo esto de la conversación, Facebook, que apuesta a caballo ganador: se lleva la conversación a otra parte – a su red donde la gente comparte enlaces y los comenta – pero también quiere jugar el rol de sistema de comentarios a través del widget de Facebook Connect. Y lo interesante del tema es que los usuarios están empezando a consumir contenidos en Facebook, a modo de lector RSS desatendido y, sobre todo, a partir de recomendaciones y enlaces compartidos de otros usuarios. Lo que no hace Facebook es permitir que ninguna actividad de “dentro de su red”, pueda salir fuera.

En definitiva, la conversación no es lo que era, hay muchos actores y muchos usuarios que apuestan por llevársela a otra parte. Como casi siempre en estos casos, te puede gustar más o menos, puedes preferir que esos comentarios se queden en tu blog o en tu medio, pero en una internet en la que la conversación está en otros sitios, mejor favorecer que tus artículos e ideas aparezcan en ellos que poner barreras innecesarias e inútiles.

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