Comunicación interna en la empresa y “timeline” social

Sugiere Gonzalo Martín matar al timeline dentro de la empresa porque “Lo importante y más intemporal queda hundido en la lista de las cosas que se ven por casualidad”.

Me he acordado de cuando por aquí comentamos sobre el valor de Yammer y sigo creyendo lo mismo: hay mucho valor para la comunicación interna en la empresa para un modelo que facilite intercambios de información “no tan urgentes como para interrumpir a alguien (mensajería instantánea o llamada de teléfono), que pueden interesar a un grupo y no sólo a un individuo y con varias diferencias significativas respecto al correo electrónico: permite un uso basado en que no son mensajes que haya que ver “sí o sí” (tiene un grado de intrusión menor) y su experiencia es más parecida a la de la máquina del café”

Otro escenario – y aquí coincido con Gonzalo, aunque no en que estas herramientas son síncronas en sentido estricto – es reducir la intranet a únicamente este modelo, pero mi impresión es que el problema precisamente de las organizaciones ahora mismo dista de ser ese sino más bien la optimización de cada modelo de comunicacióny el uso de la herramietna para cada uno: desde el abuso de la interrupción y la exigencia de sincronización (llamadas, reuniones), la ausencia de “netetiqueta” enfocada a la productividad en el uso del correo, la integración correcta de sistemas de mensajería “push” (sistemas tipo whatsapp)y, por último, la retención de conocimiento de los empleados y su puesta a disposición de la compañía.

3 comentarios en “Comunicación interna en la empresa y “timeline” social

  1. Gracias, Antonio.

    Yo creo que, dependiendo de la cultura de cada empresa, el valor de la no interrupción de lo no urgente, está bastante asentado. La calidad de su uso, es otra cosa. De hecho, la última línea del post deliberadamente incita a que se conserve el uso correcto de ello.

    A mí me preocupa más el mecanismo para generar determinados valores culturales y los sesgos que introduce cada tecnología: que las empresas elijan un “modelo muro + timeline” como vector y foco del uso de las herramientas de interacción supone una renuncia y un incentivo: desecha elaborar elementos “complejos”.

    Lo ves cuando alguien comparte un enlace de temas críticos en los que trabaja la compañía. Queda abandonado y hundido. Aunque se etiquete, pocos (o nadie) recuerdan que la etiqueta contiene una organización de contenido vinculada a una estructuración de conocimiento común.

    La “complejidad” muchas veces no es más que curva de experiencia y el avance de una conversación bien conducida. Para determinados negocios y tipologías de integrantes de una organización es una renuncia demasiado fuerte. Aunque no se sepa.

    La puerta de entrada de estas herramientas orientadas a “lo último” deja sin valor a lo estático hasta extremos asombrosos. Y, de paso, contribuye a aumentar la necesidad de interrumpir: hay mensajes que piden información y recuerdo de cosas que, curiosamente, ya aparecieron en el timeline.

  2. Coincido con vosotros en el tema de la sincronización. De hecho el mismo correo electrónico, con la práctica habitual de copiar a bastante gente, se puede transformar a veces en un efecto timeline cuando se acumula un gran número de correos. Lees el último y obvias el resto, aunque puede ser importante.
    De hecho Google Wave resolvía este problema y por eso me encantaba -otros temas eran mejorables-, pero de nuevo una tecnología que no cuajó en el momento de su lanzamiento, quizás en un futuro.

    Las grandes compañías tienen la esperanza puesta en el Social Business, con la idea de reducir el uso del correo electrónico. El concepto es simple: incluir una capa social en las herramientas cotidianas donde la información no urgente y con varios destinatarios puede ser compartida sin necesidad de inundar el buzón de nadie. Ejemplo típico son los reports semanales. La cuestión, que hay el riesgo del efecto timeline que comentáis y que este contenido sea obviado por completo y difícil de localizar a posteriori. El buzón sigue gestionándose como una especie de lista de tareas mientras que la red social no. Habrá que ver cómo evoluciona a medida que se extiende la implementación en las empresas y el uso que le dan los empleados.

    Respecto a las wikis tengo un cierto desencanto. Las veo como gran herramienta para almacenar el conocimiento y construir compartiendo, pero el uso que se hace de ellas -por ser un contenido estático abierto a todos- tiende a ser poco ágil.
    Yo mismo me he encontrado en alguna ocasión pretendiendo crear una entrada en Wikipedia y tras bucear un poco en explicaciones sobre formatos y estilo, ver los foros y discusiones que hay sobre cualquier contenido, etc…acabar dejándolo por considerar que era demasiado tiempo a invertir.
    ¿Nos puede estar pasando lo mismo con las wikis?

  3. Efectivamente, el software de wikipedia y que se suele usar como herramienta básica para la construcción de otras wikis tiene una curva de experiencia alta y una complejidad innecesaria, ha evolucionado poco en su usabilidad (he probado otros, pero siempre tienen los mismos problemas y para eso me quedo con el que me parece más potente y, en el fondo, más familiar para casi todo el mundo que le interese).
    Pero la cuestión de las wikis no reside en eso, sino en el concepto. En la construcción colaborativa de repositorios de conocimiento y una cultura alrededor de ella que conduzca a su actualización y discusión. El valor para los equipos de trabajo es, sencillamente, brutal. Por eso opino que la asociación de herramientas “digital-sociales” a la idea única y preferente del timeline es una pérdida y un lastre.
    Puede ser irrelevante para la comunicación de ocio y de promoción personal de la gente, pero no lo es en la organización de empresas y negocios. De toda la vida el grial de cualquier directivo ha sido cómo conseguir que las personas cooperasen y contribuyeran. Ahora la tecnología lo hace mucho más potente y sencillo (aun teniendo en cuenta la curva de experiencia). Finalmente, es una cuestión cultural y de incentivos. Simplemente, reside en reproducir el modo de producción de la red (o del software libre) y adquirir todas sus excelentes virtudes. Y es en ello donde reside la transformación real de las organizaciones.

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