El informe de situación inmobiliaria del BBVA correspondiente al mes de julio revela que el precio de la vivienda en España aumentará entre un 10% y un 12% en 2004, lo que representa una desaceleración de hasta siete puntos con respecto al incremento del 17% registrado en 2003.
"Las previsiones indican una desaceleración de los precios residenciales de hasta tasas del entorno del 10%-12%, lo que marca una tendencia de moderación de los precios a lo largo de este año", indica el informe. Esta moderación de precios se enmarca, según el BBVA, en un contexto de suave ralentización de las ventas y de la construcción de nuevas viviendas.
Para el conjunto de 2004, la entidad bancaria prevé un descenso del entorno del 4,5% del número de viviendas vendidas, "aunque se mantendrán unos ritmos de ventas ligeramente por debajo del millón de casas", número superior a la media de los diez últimos años.
Asimismo, las previsiones de la entidad apuntan a una reducción del entorno del 15% en el número de nuevas viviendas que se van a iniciar, que pudiera situarse en el entorno de las 585.000 unidades en el conjunto de 2004. "Se detectan los primeros indicios que apuntan a una pérdida de intensidad de la demanda a lo largo del año y a un alargamiento de los plazos de venta en un entorno de precios que avanzarán a menores tasas", afirma.
El BBVA considera que la moderación de precios se prolongará también a 2005. Sin embargo, el previsible aumento de los tipos de interés hipotecarios conducirá el próximo año "a una ligera reducción del número de viviendas demandadas" y, por lo tanto, a una reducción de las ventas.
Por otra parte, el banco advierte de que si a lo largo de este año los incrementos de precios se moderan hasta tasas del 10% y los tipos de interés se mantienen en niveles actuales, "el esfuerzo para el acceso a una vivienda aumentará ligeramente hasta finalizar el año en un ratio del entorno del 46% para una renta salarial, que se reduciría hasta el 30% al considerar los ingresos ponderados".
El BBVA aboga por la existencia de una oferta de viviendas en alquiler "suficientemente amplia", lo que, según la entidad, facilitaría una mayor movilidad geográfica que redundaría en beneficio del empleo; permitiría el acceso temporal a una vivienda de los colectivos más desfavorecidos, y, por último, se requerirían menos recursos públicos para la política de vivienda, especialmente para atender a los colectivos con menores ingresos.
Fuente: Consumer.es
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