El Euribor ha vuelto a subir en mayo por segundo mes consecutivo para situarse en el 2,252 por ciento y todo parece indicar que llegará a niveles en torno al 2,30 por ciento a finales del año. El incremento de este indicador confirma la tendencia al alza que experimentan los tipos de interés y que se concretará sobre los tipos oficiales en un plazo no muy largo, una previsión que ya nadie pone en duda tras el importante repunte que ha experimentado la inflación en la zona euro.
En efecto, mientras que hace apenas una semana se creía que el Banco Central Europeo endurecería su política monetaria a principio del año próximo como pronto, los analistas opinan ahora que el dinero se encarecerá antes de terminar el presente ejercicio. El primer incremento será seguramente de un cuarto de punto, pero las subidas podrían continuar a lo largo de todo 2005 para finalizar el año alrededor de 3,25 por ciento o incluso 0,25 puntos porcentuales más, una subida que de producirse en estos términos supondrá un incremento significativo de los costes financieros, ya que el precio oficial del dinero se encuentra ahora en el 2 por ciento. Los particulares y empresas deben prepararse por tanto para soportar tipos de interés más altos.
En primer lugar, los que tengan contratado un crédito hipotecario a tipo variable verán incrementada su cuota cuando cumpla el plazo de revisión, algo que no se producía desde abril de 2001, cuando el indicador se situó en el 4,481 por ciento. No obstante, otras hipotecas disfrutarán todavía de una revisión a la baja de las cuotas aunque ya la siguiente será en sentido opuesto. En todo caso no es desde luego una buena noticia, pero si comparamos los costes financieros actuales de una hipoteca con los habidos hace sólo tres años, existe aún mucho margen de subidas para igualar el precio del dinero de entonces.
Lo cierto es que, en general, casi todas las previsiones apuntan a que las cuotas se incrementan alrededor de un 10 por ciento el próximo año y algo menos el siguiente, por lo que la primera recomendación evidente es que las personas que ya están decididas a contratar préstamos a tipo fijo lo hagan cuanto antes ya que pronto empezarán a encarecerse. Si ya se tiene un crédito hipotecario variable, el sistema más generalizado, la opción más inmediata es cancelarlo o, al menos, amortizar una parte de la deuda de forma anticipada.
Hay que hacer cálculos por supuesto y tener presente, entre otras muchas, dos variables fundamentales. Por una parte, las comisiones por cancelación o amortización anticipadas, que suelen ser bastante más baratas en las hipotecas variables que en las fijas. Además, la pérdida de las deducciones fiscales por compra de vivienda habitual de todo lo que supere 9.015 euros al año. Esta cantidad se establece por declaración, aspecto éste importante ya que en caso matrimonio se puede doblar la deducción si se opta luego por hacer dos declaraciones individuales.
Más cálculos habría que hacer si se pretende la novación o la subrogación de la hipoteca, es decir, intentar renegociar condiciones más favorables por la misma entidad o irse a un banco o caja que ofrezca cláusulas más ventajosas. Aunque la normativa ha reducido los gastos y los tramites para esta clase de operaciones, resultando ahora más baratos y sencillos para el deudor, los costes pueden ser elevados y diversos, entre ellos los de notario y registro aunque cabe también la posibilidad de realizar un contrato privado entre el cliente y la entidad sin cortes de este tipo.
Ya sea novación o subrogación, el objetivo en este momento sería conseguir un crédito a tipo fijo porque no es previsible que los tipos oficiales, en estos momentos en el 2 por ciento en la zona euro, vuelvan a estar a niveles tan bajos en mucho tiempo. Pero los créditos a tipo fijo son por supuesto más caros que los variables, y más lo serán pronto ante la tendencia al alza de los tipos oficiales. Hay que hacer números en cualquier caso.
Por parte de las entidades, existen productos especialmente diseñados para estas situaciones. La Caixa acaba de lanzar la Hipoteca Flexible que permite modificar el tipo de interés cada tres años según la evolución del mercado. Algo parecido tiene desde hace tiempo el BBVA con su Hipoteca Fácil con la que es posible beneficiarse de un interés constante hasta de 36 meses y después volver al tipo variable. Otras entidades, como Bankinter, preparan lanzamientos de productos similares. La previsible subida de los tipos oficiales, que irremediablemente arrastrará al alza los costes crediticios para las empresas, obliga a éstas a replantearse su estrategia en términos similares si pretenden acudir a la financiación ajena o tienen ya contratado un crédito. Pero al margen de todo ello, hay que tener presente que una política monetaria más restrictiva puede ser favorable para nuestro país dado que unos tipos oficiales al 2 por ciento junto con una inflación anual del 3,4 por ciento, según el último dato de mayo, no son neutrales y producen desequilibrios graves, siendo los más peligrosos inflación, endeudamiento excesivo y escaso ahorro.
Fuente: Ciss
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Quisiera conocer si existe alguna limitación, ya sea a nivel nacional o por legislación comunitaria de la zona euro, que legisle el volumen de los incrementos porcentuales de los tipos de interés. En pocas palabras: ¿hasta cuánto podría encarecerse una hipoteca, pongamos de cuota 600 €, a 20 años?