El cole de Sillicon Valley que repudia la tecnología

Interesantísima pieza en NYT sobre los colegios Waldorf y su rechazo hacia la tecnología con el paradójico caso de su centro en Sillicon Valley, al que muchos padres de empresas del sector (Google, eBay, etc…) envían a sus hijos. Su tesis es fuerte, la enseñanza es una experiencia “humana” y la tecnología es una distracción que no ayuda ni en la aritmética, ni en la escritura ni el fomento del pensamiento crítico.

Creo que tiene un interés especial porque su posicionamiento conecta con algo que muchos pensamos por muy “techies” que seamos: el centro de la enseñanza es el profesor y cada vez que alguien (un político, un centro educativo, un pedagogo) nos vende un programa o acción por “el instrumento utilizado” (el típico mensaje de “x ordenadores en el aula”), uno piensa que están totalmente desenfocados. La herramienta debería ser lo de menos y el reto es entender como internet y la tecnología pueden ayudar al profesor y no al revés.

Sólo un último apunte, Waldorf obtiene unos resultados sobresalientes con su filosofía, pero también debemos tener en cuenta que se trata de un colegio que cobra unos 20.000 dólares al año por alumno, con lo que esto implica de capacidad de atención y personalizada y posibilidades y preocupación de las familias. De hecho un factor a destacar es como en su entorno familiar los padres de esta institución tampoco inician a sus hijos en el uso de internet y dispositivos a edades tempranas. Las escuelas normales tienen desafíos muy diferentes, uno de ellos es como trabajar de forma desconectada con alumnos cada vez más acostumbrados a interactuar con una pantalla. En cualquier caso, un tema apasionante.

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5 comentarios en “El cole de Sillicon Valley que repudia la tecnología

  1. El centro de la educación es el alumno. Porque puede haber educación sin profesor (auto-aprendizaje), pero no sin alumno. Y por otras razones.
    Lo de seguir pensando en “enseñanza” en lugar de en el término más amplio de “educación” es abocarse a error: ya no se enseña, se aprende.

  2. Cierto, buen apunte, lo que quería reforzar con mi expresión es que las políticas educativas deberían poner en segundo lugar los materiales y las infraestructuras y dar prioridad a la labor del profesorado: como cuidarla, incentivarla, motivarla y como formar a este colectivo

  3. Silicon Valley es uno de esos sitios en los que no sorprende que tenga éxito un colegio privado y caro que se centre en la atención personalizada y rechace la tecnología. De la segunda los niños tienen de sobra en casa mientras que de la primera muchas veces no.

    En otros contextos, un portátil con conexión a Internet para un niño que vive en un rancho en medio del campo puede significar el único acceso a territorios cuya exploración, quién sabe, un día le permitirá prosperar.

    La tecnología como sustituto de las relaciones significativas -que son las que permiten aprender y crecer- no traerá una vida mejor. Por eso los ordenadores no tienen que estar «en el aula». Pero con un uso inteligente, las herramientas tecnológicas sí aportan, aumentan o hacen posible estas relaciones, de modo que su rechazo por parte de un colegio, si bien se puede estar justificado en Silicon Valley, en otros contextos, como comentas, tiene otra lectura. ¡Un saludo!

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