spotify
Todos quieren ser una plataforma, Spotify también

El envite presentado hoy por Spotify consiste en que, además de intentar ser el interfaz entre el usuario y la música, quieren serlo también respecto a los servicios alrededor de la música. Como muchos han señalado ya, Spotify quiere ser una plataforma, repitiendo el esquema que popularizó Facebook: otros pueden desarrollar aplicaciones a las que se accede sólo desde Spotify e integradas con su sistema de streaming.
El planteamiento recuerda a Songbird, como bien me apuntaba Probertoj, sólo que en el caso de Spotify la música está en la nube y sólo la sirve él. Las aplicaciones que vemos sobre la mesa ahora son siempre complementos: saber cuando los artistas que más escuchas están de gira, recomendaciones como las de Lastfm, letras de canciones, críticas de discos...
Técnicamente son aplicaciones web en HTML5 que de momento sólo funcionan en el cliente instalado, no en versiones móviles (precisamente el problema con el tiene que lidiar Facebook). Añaden además un "newsfeed" en la barra lateral que informa de las acciones de tus contactos, similar a lo que ya enseñan en Facebook, con lo que dan un nuevo paso en la experiencia social del sistema.
Spotify sustituye el CD en el uso, pero no en los ingresos

La espantada de más de 200 discográficas pequeñas de Spotify no es sino la confirmación de que el modelo del servicio de suscripción de música no es la salvación que algunas de ellas soñaban: sí que es cierto que sustituye al CD a la hora de consumir música, pero desde luego no los ingresos y márgenes de cuando el negocio de la música se basaba en la venta de canciones enlatadas en un soporte físico.
Algunos han querido encasillar en el rol de la radio a Spotify y otros servicios similares como Rdio, esperando que fuesen una herramienta para descubrir música que luego se acaba comprando. Esto todavía se podía pensar de Last.fm en sus primeros tiempos, pero desde luego con música bajo demanda y con la creciente cultura del acceso frente a la cultura de la "posesión", no ha sucedido así.
¿Va a tener impacto este abandono de las 200 discográficas? Es difícil que así sea, de hecho tienen bastante que perder. Las grandes - que tienen un porcentaje de Spotify - sí que tienen capacidad de imponer condiciones como fue el fin del la versión gratuita, pero para las pequeñas salir de él supone perjudicar a sus representados por un lado y empujar a los usuarios a otros canales que no pagan nada por los derechos. La mayoría de la gente que es su público potencial ya está pagando por el acceso a la música una tarifa plana, pensar que adicionalmente pagarán por descargarla sin ninguna ventaja adicional sencillamente no va a pasar.
Spotify pierde dinero, de hecho pierde cada año más
Merece la pena echar un vistazo a los resultados financieros de Spotify que publica Musically. En 2010 se dejaron más de 30 millones de euros, cuando en 2009 las pérdidas fueron de 20 millones. La buena noticia para Spotify es que en 2011 han crecido en suscriptores, sobre todo tras su desembarco en Estados Unidos, y que tras capar la versión gratuita, los costes han debido de ajustarse sobremanera (tanto derechos como tecnológicos).
En definitiva, la apuesta será a si en 2011 han conseguido entrar en beneficios, algo que parece complicado toda vez que han tardado en llegar a los USA y y los efectos de su integración con Facebook en números de nuevos suscriptores de pago sólo les servirán para remontar los últimos meses.
¿Merece la pena el precio que paga Spotify por la integración con Facebook?

Creo que todos entendemos que la renuncia de Spotify a tener usuarios propios y exigir cuenta de Facebook a cambio de ser el servicio con el que se integra el mayor servicio de redes sociales tiene un retorno. Convertirse en la herramienta de consumo de música dentro de Facebook asegura una visibilidad impagable y un caño continuo de usuarios, abriendo una brecha importante con rivales más asentados en Estados Unidos como Rdio y protegiéndose ante la fuerza que traen por integración actores como Google Music, Amazon Cloudy Apple que se acercan a la experiencia en streaming de Spotify.
Pero, aún teniendo claro el retorno, creo que la mayoría andamos preguntándonos si el precio a pagar por Spotify merece la pena. Renuncias a tener usuarios propios, que pasan a ser controlados por Facebook, añades una exigencia nueva para tus actuales clientes (aquí creo que se exagera bastante en las quejas de que "obligan a usar Facebook", todos los sistemas obligan a un registro) y, sobre todo, quedas a merced de una compañía con dos riesgos importantes: que un día haya un problema serio de privacidad que te contaminaría inevitablemente y que se mueva como ya demostró a la hora de cambiar las reglas de negocio cuando lo entiende oportuno y tiene una relación de poder como pasó en el caso Zynga y los juegos sociales.
Mi impresión es que hasta dentro de bastante tiempo no sabremos si a Spotify le ha merecido la pena la jugada. Ahorala pelota está en el tejado de los competidores que pueden empezar a ver en la alianza Facebook-Spotify una de las posiciones más sólidas en el binomio "social-contenidos".
Spotify le llega su hora de la verdad: anuncia salida en USA
Aunque sin dar fecha ni esquema de precios, Spotify confirma que sale en Estados Unidos. Se trata de su gran prueba de fuego por tres motivos: uno es por entrar en un mercado muy competido en la música online con gigantes como Last.fm, Pandora y RDio (sin olvidar a todos los que están sacando versiones de su servicio en la nube, Google, Amazon, Apple); el segundo motivo es porque entra en el mayor mercado de usuarios dispuestos a pagar por buenos servicios online y puede ser una gran prueba de fuego para su modelo freemium; por último, es la hora de la verdad para encontrar un esquema con las discográficas que realmente sea rentable y tenga ese gran catálogo que al que todos nos gustaría acceder.
Relacionado: Spotify ya no será más el interfaz entre el usuario y la música
Spotify ya no será más el interfaz entre el usuario y la música

Jarro de agua fría para los que apuntan continuamente a Spotify como el modelo ya conseguido para la música online. Ya sabíamos que el freemium no les estaba funcionando y que las discográficas presionaban continuamente contra el streaming de música gratis... y todo ello se ha traducido en el anuncio de hoy: llegan las restricciones a las cuentas gratuitas del servicio con un máximo de cinco reproducciones por canción y de 10 horas de música al mes.
Por un lado Spotify pierde su mayor herramienta de marketing, con este paso ya no puede ser más el interfaz entre usuario y música para aquellos que no tengan cuenta de pago. Es probable que estos días conviertan mejor que nunca (de gratuito a pago), pero a medio y largo plazo pierden bastante con la jugada. Si el movimiento está motivado por las exigencias de las discográficas - como parece evidente - me da la impresión de que se han precipitado: había todavía mucho recorrido para convertir a Spotify en la experiencia musical por excelencia y "atrapar" a los usuarios mucho más de lo que están ahora.
Relacionado: Spotify y los límites de la nueva revolución musical
El freemium no le funciona a Spotify... todavía

20 millones de euros perdió Spotify en 2009, unas cifras que vuelven a poner sobre la mesa la viabilidad de su modelo de negocio fremium, con usuarios que pagan y otros que tienen gratis el servicio con publicidad. Mirando cifras de ingresos, tenemos que el 60% vinieron de las suscripciones de pago, mientras que el 40% fueron por publicidad. Esto nos lleva a un escenario en que el aproximadamente 4% de usuarios suscritos a Spotify generan la mayoría de ingresos de la compañía. En el lado positivo, los costes de distribución con muy bajos, unos 700.000 euros para una compañía que ofreció "tarifa plana de música en streaming" a siete millones de usuarios en 2009.
Con este escenario, la llegada a Estados Unidos - donde su tasa de conversión de usuario gratuito a usuario de pago debería ser mejor - se antoja como un hito clave en el futuro de Spotify. Las amenazas son claras, las discográficas no quieren streaming de música gratis y hay posicionadas varias alternativas sólo de pago. En todo caso, la industria debería mirar con temor un fracaso de Spotify: son quienes mejor están interpretando la música como servicio como bien cuenta Alejandro Cordón
Rdio, alternativa a Spotify sólo de pago

Ya está lanzado Rdio en Estados Unidos, el servicio de música online en streaming que han preparado Niklas Zennstrom y Janus Friis, en cuyo currículum aparecen proyectos como Kazaa, Skype y Joost. En el análisis de Rdio que hacen en Genbeta destaca que su experiencia de usuario se parece más a la de Yes.fm o Grooveshark al ser acceso web, con bastante foco también en la parte social apoyándose en Twitter, Facebook y Last.fm.
Sin embargo, la gran diferencia está en que Rdio sólo admite usuarios de pago, en contraposición al "gran rival europeo", Spotify, que por cierto sigue luchando por cerrar acuerdos con las operadoras en Estados Unidos. En coste para el usuario, los esquemas de Rdio lo equiparan en precios al Spotify de pago, suscripción por cinco dólares al mes, subiendo a diez si se desea acceso desde el móvil. De hecho, está por ver si en Spotify no van a necesitar sacrificar la versión gratuita para entrar en el mercado USA, tal como varias discográficas vienen reclamando: no quieren que el streaming online sustituya a la radio y la venta del CD a la vez
Las discográficas no quieren streaming de música gratis

Hace apenas unos meses, Warner amagaba con dejar de licenciar música para servicios gratuitos, con Spotify en el punto de mira. Business Week vuelve ahora con las razones por las que no consigue entrar en Estados Unidos, las cuatro grandes discográficas quieren que lo haga con un modelo sólo de pago por suscripción, sin versión gratuita.
Spotify de pago más barato y apretando en la versión gratis

En Spotify anuncian dos nuevas modalidades alternativas a las actuales: de pago por un precio de 5 euros (pero sin el soporte offline y la versión para móviles que sí ofrecen en la de nueve euros) y gratis sin necesidad de invitación, con limitación en este caso de 20 horas como máximo de escucha mensuales. Muchos están interpretando que esta limitación en el tiempo de consumo de Spotify se aplicará a todos los usuarios gratuitos, pero tal como están explicando en los comentarios del post anuncio, la versión "Free" (la de los usuarios que han recibido invitación) se mantiene inalterada y las 20 horas sólo aplican a la nueva modalidad "Open" que es de registro abierto a todo el mundo.
Tras las nuevas modalidades de Spotify parece que tenemos un esfuerzo importante por aumentar la base de usuarios que pagan frente a los que lo utilizan gratis con publicidad. Limitar el número de horas cuando éstas añaden ingresos por aumentar el stock de "minutos de publicidad" tiene sentido sólo si lo que se quiere empujar es que la gente se suscriba, algo que refuerzan con una nueva modalidad más asequible, a mitad de precio si sólo lo usamos en el ordenador. En todo caso creo que están dando una pista clara de la viabilidad de Spotify pasa por el pago o, al menos, un mayor porcentaje de usuarios que pase por caja.
Relacionados: Spotify y los límites de la nueva revolución musical, Spotify social con Facebook: buscando ser el interfaz entre usuario y la música.
Compartir en Facebook
Publicar en Twitter