APIs de red de las teleco, ¿tienen sentido? Un debate con José Vallés de Bluevia

José Vallés Bluevia

En plena fiebre por las aplicaciones en el móvil, el rol de las telecos ha vuelto a aparecer en el debate. ¿Deben crear sus propias plataformas, sus propias tiendas? ¿Crear aplicaciones y servicios? Y, lo más importante, después de años y años demostrando que otros son mucho mejores haciendo ambas cosas ¿tienen sentido que sigan empecinados en ello?

Bluevia, del que ya hemos hablado, supone, al menos, una aproximación diferenciada: busca ser una plataforma pero integrándose en otras, con nuevos modelos de negocio y una fuerte orientación a los desarrolladores. Y en su núcleo una idea sobre la que servidor tiene cierto escepticismo: las APIs de red ofrecidas por las teleco, Movistar y el grupo Telefónica en este caso. La idea de que terceros hagan aplicaciones que puedan «llamar» a servicios de una teleco (por ejemplo, enviar un SMS o hacer una llamada) tiene ciertos puntos fuertes a priori (facturar a través del recibo telefónico es uno de ellos), pero también más de uno débil (si sólo lo soporta una teleco, partimos de un mercado muy fragmentado). A todo esto y mucho más me dio respuesta José Vallés, responsable de Bluevia en un diálogo que, creo, fue muy interesante.

A continuación os dejo una serie de «objeciones» por mi parte y respuestas por la suya sobre todo lo relacionado con Bluevia, APIs de red y el negocio de las teleco en este nuevo ecosistema móvil.

Bluevia es, ante todo, difícil de entender como concepto. ¿es un nuevo intento sofisticado de montar una especie de App Store?

Bluevia no es una App Store, es una propuesta de valor para desarrolladores. Lo que hace es poner a su alcance capacidades de comunicaciones para que las puedan utilizar y hacer negocios con ellas. Una de las formas que tiene el desarrollador para comercializar software basado en Bluevia son las App Stores de Telefónica, pero no cerramos a que sea ese el único camino. El desarrollador como propietario del software puede hacer con él lo que quiera.

Hablamos, por tanto, de un API

Te comento la conceptualización de Bluevia. Las empresas están exponiendo APIs porque es el mejor camino para que otro desarrollador te permita conectar con un cliente, por un mecanismo que tu no controlas. El espejo en que nos miramos no es Apple, es Salesforce.com, que maneja 400 millones de transacciones diarias, de las cuales el 50% vienen de un API. Eso significa que el producto que está viendo el cliente no es el que ha hecho Salesforce, sino el de un tercero que tiene embebida la capacidad de Salesforce.

¿Las telecos por tanto se han dado cuenta de que no son buenas construyendo servicios?

Son temas complementarios. Nuestra fábrica de servicios los construye, a veces funcionan, a veces no. Cuando los construyes sabes que hay un alto porcentaje posibilidades de no acertar y eso nos pasa a nosotros también. Este mundo de las APIs, «más allá del browser», nos permite que se busquen nuevas formas de satisfacer a los clientes y que estos puedan vivir nuestra experiencia a través de otros. No vamos a cerrar nuestras factorías, al contrario, esto de las APIs facilita también a nuestros equipos.

¿Y no pensáis que va a haber conflicto con algunas App Store o plataformas? Pienso en Apple y sus nuevas condiciones, otros como Facebook y Twitter que avanzan en el control de los modelos de negocio basados en sus APIs?

Esas plataformas controlan los modelos de negocio pero no controlan la creatividad. El mundo mashup está ahí, está pasando… va a haber caminos diferentes para la comercialización. El caso de Apple si es muy interesante, es el entorno más cerrado del mundo que ha abierto un mundo nuevo. Ahora hay mucha discusión de qué va a pasar con Apple, yo espero que evolucione y hacia modelos menos rígidos. Además con HTML5 no hay este control y eso va a hacer que todo esto cambie en los próximos años, no se va a poder controlar la web.

El API de Bluevia de momento no parece que tenga un valor muy diferencial. Tenemos los SMS, pero posiblemente esta no sea la funcionalidad más interesante para quienes hacen software pensando en usuarios que instalan aplicaciones en el móvil

Bluevia no se acaba aquí: habrá más APIs, más modelo de negocio. Queríamos salir cuanto antes, pensamos que el desarrollador lo que precisa es tener algo en sus manos, no puedes ponerte delante de ellos con un powerpoint. Las primeras capacidades que hemos abierto son capacidades básicas de telco, pero realmente sí que pensamos que tienen un gran valor diferencial por cómo lo hacen.

Hablando del valor del SMS: el mercado de las aplicaciones ahora mismo es de algo más de mil millones de euros. El mercado de la mensajería está por encima de los 200.000 millones de euros y se estima que va a crecer, es interesante explorar posibilidades de negocio, tiene sentido desde el punto de vista «macro». Desde el punto de vista de software puro las APIs de mensajería ya existían, las tienen varias telcos, varios «brokers» y lo que puedes hacer con el terminal. El valor diferencial de como lo hemos expuesto es darnos cuenta de que hasta ahora enviar mensajes para el desarrollador era un coste – la demanda – y la teleco era la oferta, cuando en realidad el desarrollador es una manera de llegar al cliente: el cliente es la demanda.

El cliente es quien finalmente paga por ese tráfico, hemos desarrollado tecnología para ello, hemos sido la primera teleco en implementar OAuth. Se trata de incentivar al «developer» para llegar a los clientes, no es que cobremos porque envíe mensajes, tampoco es que el precio sea 0… es que le pagamos por usar nuestras APIs.

Entonces el esquema es que el usuario paga lo de siempre por un SMS, el desarrollador cobra por provocar esta demanda y Telefónica aplica descuento por volumen ¿correcto?

El cliente paga a Telefónica, Telefónica paga al desarrollador comisión: 10% en MT (Mobile Terminated) y 20% en MO (Mobile Originated). Con Bluevia hemos intentado facilitar mucho la vida y la relación del desarrollador con nosotros, que nos veían con recelo y como empresas muy complicadas: portal único, con términos y condiciones únicas, con métodos de pago para todos. El cliente puede pagar en cualquier país y Telefónica paga en cuenta bancaria o Paypal al desarrollador donde quiera en euros.

Ahora tenemos las APIs de mensajería, pero ya puedes imaginar cuales serán las siguientes, son lo que puede ofrecer las telecos. Lo que genere valor para Telefónica generará negocio para el desarrollador.

¿Y la fragmentación? A priori podré usar Bluevia si el usuario está en un determinado país y es cliente de una teleco de Telefónica… pero eso va en contra de la vocación de distribución global de las tiendas de aplicaciones

El primer paso para atacar la fragmentación que hemos acometido es irnos a un entorno global. El siguiente es lo que estamos haciendo con Wholesale Applications Community (WAC) de GSMA, que es una herramienta de industria que está trabajando para combatir la fragmentación. El siguiente paso, por el que estamos apostando firmemente, es por hacer que las APIs de red sean una realidad y que haya una estandarización. Bluevia está en esa apuesta, estandarizar, lo que está pasando con Bluevia es lo que va a pasar en el mercado y eso es bueno para todos: para el desarrollador, para las telecos y para los clientes, que tendrán más productos y servicios.

Aquí creo que puede haber un temor razonable cuando hablamos de pagar a través de la factura del teléfono y tiene que ver con la época de los dialers, en la que se cometieron verdaderas barbaridades ¿va a ser Bluevia seguro ante intentos de trucar la propuesta?

Esto ha estado en la mesa desde el principio. Abrir tus capacidades no es perder el control completamente: hemos metido mecanismos anti spam, límites de cargo, un equipo de control para supervisar todo… lo bueno de la historia de los dialers nos pone en sobreaviso de lo que puede pasar. Con los desarrolladores, aunque suene fuerte, no te puede fiar por lo dos o tres malos que hay ante una mayoría que no lo son.

Y mucho más

José también compartió varios casos de ejemplo como el de twiteame en México, algunas pistas sobre planes de futuro (ojo a internet en el coche) y, sobre todo, una apuesta fuerte suya y de su equipo por el proyecto Bluevia. Por mi parte, salí menos escéptico del encuentro de lo que entré: hay valor en la propuesta de una API de red por parte de una teleco, pero sin estandarización y apuesta conjunta del sector parece muy complicado que la adopción de Bluevia consiga una masa crítica. En todo caso, serán sus adoptantes quienes decanten la balanza: cómo la utilizan y si consiguen hacer negocio con ella.