Amazon Kindle y el futuro de la lectura

Amazon KindleHoy es el día de la presentación del Amazon Kindle, el lector de libros electrónicos de la tienda online más importante del planeta. El objetivo es convertirse en el “iPod de la lectura”, emulando y ampliando la experiencia de la lectura. Kindle apuesta por tecnología de E-Ink (al igual que Sony Reader), tendrá conectividad inalámbrica (EVDO, 2.5G norteamericana), pesará 600 gramos y costará 400 dólares.

La conexión será una de las claves del dispositivo. La idea es que desde cualquier lugar puedas adquirir el libro que quieras y acceder a las revistas, periódicos y blogs a los que estás suscrito (ojo, servicio de pago el estar suscrito a blogs según Newsweek, algo que me ha sorprendido sobremanera). Además se podrá utilizar Google, la wikipedia o navegar siguiendo los enlaces de los mismos. Amazon Kindle podrá almacenar alrededor de 200 libros y tendrá una autonomía de nueve treinta horas. El precio por libro rondará los 10 dólares.

Como ya comentamos en “The Kindle, lector de libros electrónicos de Amazon“, utilizar un formato propietario con DRM (Mobipocket) y está por ver si admitirá otros estándares (Idpf, pdf…). Salvo ese factor, la estrategia de Amazon con Kindle sigue al pie de la letra la empleada por Apple en la música: acuerdos con las grandes editoriales, precio único para todos los libros, DRM en los ficheros comprados para controlar donde se reproducen y qué hacen los usuarios con ellos y un dispositivo que haga de interfaz entre el usuario y el contenido.

Amazon con Kindle no va a ser el iPod de la lectura. En la era del dispositivo multipróposito teléfono-cámara-reproductor de música-GPS, la baza de la empresa de Bezzos es que en calidad de lectura es muy importante estar especializado y disponer de una gran pantalla para emular le experiencia de leer un libro. Pero pagar estos precios, con libros bloqueados con DRM y sin saber todavía le cargo adicional por conexión no es una apuesta ganadora. Aún así, entiendo que la estrategia de Amazon es mover el sector, incentivar la cultura del libro electrónico y seguir siendo la tienda en internet para el mismo, aunque el dispositivo final lo sigan poniendo otros.

Cierto que es equivalente a cargar con un libro y que para cierto perfil de usuario llevar una biblioteca encima puede tener sentido, pero la mayor apuesta que ha puesto sobre la mesa este dispositivo es la lectura bajo demanda: el título que quieras, cuando quieras, desde donde quieras. Falla en ser caro, feo y en estar dirigido a un segmento de la población (de 30 años hacia arriba) que mantiene una relación fetichista con el libro como objeto-símbolo de la cultura. Para las venideras probablemente ya no sea así, el acceso a la información y la cultura lo habrán hecho más a través de una pantalla y quizás, para ellos, este dispositivo tenga todo el sentido.

También lo han comentado: Uberbin, Tecnorantes.

Actualización: Ya hay datos oficiales. Admite otros formatos (HTML, texto plano, JPG, PNG…), pero no PDF ni RTF. La conexión va incluida en el precio e viene con un diccionario Oxford. El resto de detalles, en Xataka.

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